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OPINIÓN
Escribe Ezequiel Jiménez: El mundo pre y post virus
MINING PRESS/ENERNEWS
10/05/2020

EZEQUIEL JIMÉNEZ*

El contexto de cuarentena a nivel mundial es inaudito. La parálisis del entramado productivo, la necesidad de expandir el sistema de salud a una rapidez marcada y la experiencia diaria de millones de personas confinadas a sus residencias son sucesos que traumáticamente cambian lo cotidiano en todo sentido. La experiencia de la cuarentena masiva mundial termina abocándose a un análisis de nueva-normalidad donde a raíz de la situación del coronavirus, podemos vislumbrar tres áreas críticas de cambio con respecto al mundo pre-covid19: el rol del Estado, el proceso de globalización, y los liderazgos políticos.

El Estado y su rol autárquico

Pre-COVID19, a grandes rasgos, la valoración del Estado como aparato burocrático, logístico, y hasta emocional, era parte del eterno debate en su utilidad, tamaño y propósito. Con menos vigor en países híper presidencialistas como Argentina o Francia, en la mayor parte de Occidente todavía se debate el rol del Estado. Post-virus, el debate se diluye y empezamos a ver una tendencia de los últimos 12 años afianzarse: el retorno del estado-nación como unión entre función y emoción, entre institución-identidad. A modo de ejemplo, podríamos pensar en cómo Trump llega al poder en Estados Unidos, como Orban y Putin mantienen en vilo a Europa y Rusia, y cómo procesos históricos como el Brexit terminan ocurriendo. En latitudes de América Latina, el análisis es más difuso porque la presencia fuerte del Estado-nación, que nace de la reconstrucción democrática de los últimos 35 años, debe lidiar con problemas propios de la falta de gestión, recursos y políticas públicas a largo plazo. Por ello, demandas de derechos sociales y movilidad ascendente afloran como parlante al oído de la clase política en busca de soluciones estructurales.  En Argentina, particularmente desde las PASO, con la virtual elección de Alberto Fernández, se nota un fin de ciclo para un modelo de Estado con marcadas diferencias a la oferta electoral ganadora.  Todo esto, historia pasada de solamente 100 días. El coronavirus acelera la tendencia y refuerza la explicación: cuando no queda nada y la crisis interpela, las estructuras, los contratos sociales y la unanimidad del poder es lo único que queda en pie.

La globalización, en duda

Pre-COVID19 y hasta la crisis de la subprime del 2008 el mundo vivió en auge de intercambios globales de todo tipo: comercial, social, político, cultural, etcétera. El mundo logra crear sistemas de intercambio comercial que crean cadenas de valor y de mercancías complejas y altamente vulnerables a los cambios reactivos, como las pandemias. Post-virus, el Estado que hoy no consigue material de protección sanitaria, no consigue alimentos en volumen y depende de actores privados para la salud de su nación, puede dar vuelco a la lógica de depender, para pasar a una de autosuficiencia. La tendencia de proteger sistemas, circuitos y acceso a recursos críticos dentro de una crisis, más allá de la pandemia, acelera la necesidad de rever la dirección, la aceleración y los acuerdos globales que ponen en riesgo un intercambio equitativo. Las donaciones millonarias del Estado Chino con países de Europa, África y Latinoamérica son parte de la discusión de distribución de cadenas de valor. Diplomáticamente es un gesto importante, pero políticamente deja al descubierto la dependencia total de países a flujos comerciales concentrados. En este contexto, la globalización será un punto de tensión en el mundo Post-virus.

La política, sus actores, con una oportunidad única

Pre-COVID19 los barómetros mundiales de ranking o rating de la clase política apuntaban a una crisis total de confianza y eficacia. En los estudios globales de Pew o de consultores locales, se observan cuatro etapas clásicas de opinión pública y evaluación de la clase política: la famosa curva ascendente en expectativas para un gobierno nuevo, una meseta por la difícil tarea de gobernar (más errores de gobierno), el descontento y posterior decepción con niveles bajos de calificación positiva de la gestión. Este fenómeno puede desarrollarse en años, meses o días. Post-virus, o mejor dicho, in-virus, la clase y el sistema político tiene la oportunidad de lograr eficacia en su rol dentro de la sociedad dando respuestas en épocas de crisis, tomando medidas para proteger al bien común y logrando liderazgos sustentables que trascienden los detalles partidarios y hasta ideológicos en formas de dogma. Esta puede ser la oportunidad de poner en valor la profesionalización de la vocación política y demostrarla en una crisis es su prueba de fuego.

Epílogo

Seremos testigos de lo que deja una cuarentena y un momento radical de la historia en cada parte del mundo. Por lo pronto, las preguntas son las mismas que en 1651 en medio de la Gran Peste en Londres cuando Thomas Hobbes escribía el Leviatán. En épocas de pandemia, la política, su estrategia, su forma y simbolismos puede ser herramienta para pasar el momento difícil, y servir a la refundación de sistemas de valores que modernicen la relación ciudadano-Estado, y Estado-sociedad.

*Economista argentino radicado en Londres. 

 

 

 


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