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ANÁLISIS
Escribe Alonso: Historias de minas y mineros
MINING PRESS
04/08/2021

 

RICARDO ALONSO *

Guillermo Chong Díaz y Rafael Argañaraz son dos geólogos con una experiencia de más de 50 años en la industria minera. Ambos tuvieron una intensa actividad profesional en la prospección, exploración y explotación de minerales metalíferos y no metalíferos en el norte de Chile y en el noroeste de Argentina.

Trabajaron tanto en minas subterráneas, muestreando y explotando galerías a cientos de metros de profundidad, como así también en minas a cielo abierto. Recorrieron y estudiaron palmo a palmo la cordillera Centroandina, descubriendo rocas y minerales nuevos para la ciencia, así como yacimientos minerales que entraron en producción y dieron trabajo a cientos de personas. Volcaron sus experiencias en el mundo académico donde ambos fueron profesores universitarios en la Universidad Católica del Norte y en la Universidad Nacional de Salta respectivamente.

Enseñaron, dirigieron tesis y formaron discípulos. Son asimismo autores de una amplia gama de artículos científicos y divulgativos, libros y capítulos de libros, informes técnicos, en fin dejaron su huella indeleble en el papel impreso. A propósito, son los autores de un muy lindo libro de historias y anécdotas de minas y mineros que se publicó tanto en Antofagasta (Chile) como en Salta. La edición chilena original fue realizada por la Universidad Católica del Norte en 2016, mientras que la edición salteña fue impresa en la editorial Mundo Gráfico en 2018.

El libro titulado “Cuentos de Mineros” consta de veinte cuentos e historias variopintas y atrapantes, diez por cada uno de los autores, y que se despliegan a lo largo de 200 sabrosas páginas. Son de esos libros que se leen de un tirón, no solo por la amenidad de sus textos sino también por la cantidad de conocimientos nuevos que adquiere el lector.

Este artículo buscará sintetizar en pocas palabras todos y cada uno de esos cuentos mineros. El primero trata sobre la mina Challacollo, una extensa veta de plomo y plata que se explotó desde el siglo XVIII. Con maestría literaria Chong describe la historia de la mina, el hallazgo de antiguos instrumentos de explotación que fueron llevados a un museo, los basurales ricos en objetos que cuentan la vida de esos campamentos mineros, los trabajos de exploración que realizó a más de 200 m de profundidad y pone el foco en su particular cementerio de cruces con flores de papel y latitas para poner las velas que alguien enciende en la inmensidad de la nada.

El Duende Azul es la historia de un desconocido que aparece y desaparece entre las sombras del atardecer del desierto con sus clásicas picardías. Emperatriz, la del lunar…, narra la historia de las mujeres que se prostituían en los campamentos de la pampa nortina y todas las circunstancias que se tejían alrededor de la vida de esas mujeres y sus circunstanciales clientes.

El cuarto capítulo “La suerte del que la tiene y no de quien la quiere” narra la historia de la exploración geológica en los territorios ganados por Chile luego de la Guerra del Pacífico y dirigidos por el Dr. Lorenzo Sundt (que exploró también la Puna Argentina). Al llegar la noche un minero cateador que realizó trabajos en el cerro Estrella o Guanaco le trajo a Sundt unas muestras y le dijo “parecen buenas para oro”.

Las muestras quedaron guardadas en un depósito estatal y años después se descubrió allí una importante mina de oro que dio pie a esa frase que habría pronunciado el sabio noruego. Los Geranios del Tata, da cuenta de un viejo y rudo minero cuya debilidad era llevar siempre sus macetas con geranios para dar vida y color a los campamentos del desierto. Otro minero pendenciero, el Chico Reca, se enojó con él y buscó que se ausentara para tirar sus geranios por un barranco. El Tata se dio por aludido y lo cosió a puñaladas. Mala Fe es la triste historia de una mula terca que luego de muchos destrozos y declararla irrecuperable decidieron sacrificarla y distribuir su carne para el consumo de los mineros pampinos. Mi Amigo el Cura cuenta las visitas que hizo Chong a San Pedro de Atacama y al famoso sacerdote belga Gustavo Le Paige. Este cura exploró las ruinas arqueológicas del lugar, recogió decenas de momias y cientos de objetos ceremoniales que están hoy expuestos en el museo de sitio. El cura era además andinista y arqueólogo de alturas. Chong clasificó la litología de cientos de puntas de flechas.

En “Mi relación con el salar de Atacama, el litio y la Pachamama”, cuenta Chong su exploración que llevó al descubrimiento del gran yacimiento de litio de Atacama.  Y con ribetes varios sobre chamanes, accidentes, la Pachamama y otros temas del sentir andino. Pasajero de dos Tiempos narra el deslumbramiento de un niño al que su padre le descubre los secretos de los minerales y los fósiles. Y por último “Un caballero rústico y muy solitario” comenta el encuentro entre Chong y un habitante del desierto dueño de una rica y deslumbrante sabiduría natural.

Rafael Argañaraz cuenta también diez historias muy ricas en vivencias y contenidos anecdóticos. Comienza con “El Abra Blanca” el viejo paso a la Puna por la RN 51 reemplazado por el Abra de Muñano y vuelto a habilitar en la década de 1990. El autor habla de incas, troperos, arrieros y hasta del primer récord de altura de un automóvil y dice que no solo es la historia de un camino sino también el camino de la historia.

El “Alemán que se quedó en la Puna” es la historia del paraje “Alemán Muerto” entre la estaciones Chuculaqui y Quebrada del Agua del ramal C 14. Fue uno de los tantos inmigrantes que trabajaron en la construcción del Huaytiquina, que murió congelado y que aún anónimo dio pie a un nuevo topónimo. En “El día que nos rechazó la Pachamama” cuenta Argañaraz la historia real de un accidente con suerte en la vieja Mina Concordia que los tuvo a él y a su capataz Miranda como protagonistas. La jaula del ascensor de la mina se trabó y los tiró a ambos al vacío cayendo más de 10 metros y salvándose uno y otro de milagro. Los mineros nativos no tuvieron dudas: fueron rechazados por la Pachamama. Precisamente el capítulo que sigue es “La Pachamama” y allí se comenta con lujo de detalles, por alguien que lo vivió muchas veces, todo lo que rodea a esta particular creencia de los andinos y las ceremonias que se realizan el 1 de agosto de cada año.

En “Las lagartijas de Pascua” se cuenta la ancestral costumbre de cazar lagartijas en semana santa como manera de expiar los pecados. En “La cueva de Barcante” se relata una historia verídica sobre la persecución del prófugo Nicolás Barcante desde el Valle Calchaquí hasta la Puna el que fuera acribillado a balazos por una patrulla policial en las inmediaciones del salar de Diablillos.

En “El Vicuñero” se narra la historia de la venganza de Coquena, el duende protector de las vicuñas de la Puna, donde un cazador de vicuñas termina siendo cazado con un arma de fuego recordando aquello de “no caces vicuñas con armas de fuego, Coquena se enoja me dijo un pastor”.

En “El Comehombre” se cuenta una historia verídica de antropofagia que ocurrió en la Puna a mediados del siglo XX y que recibió la atención de antropólogos y otros estudiosos. La víctima fue un vicuñero de Antofagasta de la Sierra. Los nombres son ficcionales pero la historia es real.

El penúltimo cuento es “El oro de Matancilla (un pacto equivocado)” y narra la triste historia de un buscador de oro que descubrió un filón aurífero en la Sierra de Cobres y que frecuentaba y pagaba con oro en San Antonio de los Cobres lo que despertó la codicia de unos asesinos que acabaron con su vida.

El último cuento es “Ingeniero Sacapicho (un minero de fuste)” y narra la vida de un amparador y minero boliviano que se afincó en la Puna salteña y trabajó por muchas décadas en el salar de Río Grande con la explotación de sulfato de sodio. Son de esos hombres que eran respetados y valorados, ejemplos de corrección y sacrificio, los que hicieron carne propia la soledad y el clima extremo de la Puna occidental.

Como se aprecia del repaso de los veinte capítulos hay un rico abanico de historias, mitos, leyendas, creencias, personajes, anécdotas, tragedias y vivencias de la Puna y el mundo andino, especialmente de los nortes chileno y argentino. Un libro que merece la pena ser leído.

* Doctor en Ciencias Geológicas


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*La información y las opiniones aquí publicados no reflejan necesariamente la línea editorial de Mining Press y EnerNews