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ANÁLISIS
Escribe Ricardo Alonso: Las capas rojas del Norte argentino
MINING PRESS
12/08/2021

RICARDO ALONSO *

Las capas rojas, conocidas en la literatura científica como “Red Beds” o “redbeds”, son una parte distintiva y muchas veces ignorada o infravalorada de los paisajes geológicos del norte argentino. En el ámbito internacional son famosas las viejas areniscas rojas del Devónico de Escocia (Old Red Sandstone) y las secuencias del oeste de los Estados Unidos que muestran y repiten las películas de Hollywood. Tal como ocurre con esos magníficos desiertos rojos de Arizona con sus particulares formas de erosión de mesas y tablas gracias a la posición horizontal de los estratos.

Y ni qué decir del Cañón del Colorado cuyo emblemático nombre está relacionado a la disección fluvial de la corteza dejando entrever formaciones que calan hasta los antiguos y profundos terrenos precámbricos. Un libro de estratos de 200 a 1.500 millones de años de antigüedad. Tal vez la pregunta de rigor sea porqué son rojas esas capas y cuál es su composición.

En general se trata de arenas, arcillas y limos que han sufrido algún proceso de consolidación, litificación o diagénesis, esto es de conversión de sedimentos en rocas para dar areniscas, arcilitas o limolitas. Se trata de secuencias de estratos que van desde cientos a miles de metros de espesor y pueden yacer horizontales o inclinados en distinto grado. En el norte argentino y dado la fuerte compresión que generó el edificio andino, las secuencias rojas yacen inclinadas y afloran en el desierto de la Puna o en el interior de las grandes quebradas y cañones que desgarran por erosión a la llamada Cordillera Oriental.

El color rojo es por la presencia del óxido de hierro férrico que tiñe los granos y partículas de sedimentos dándoles esa coloración característica. Es el color sanguíneo o hematítico que a manera de una pátina recubre y tiñe los granos sedimentarios. El hierro es un cromóforo, o sea que tiene una enorme capacidad de teñir los sedimentos y por ello muchos dicen que los cerros rojos son “cerros de hierro” cuando en realidad lo son de arenas o arcillas con muy poco hierro cuantitativo.

En el norte argentino las capas rojas se formaron durante el Mesozoico y el Cenozoico, tiempos conocidos como las eras de los dinosaurios y de los mamíferos respectivamente. Y es precisamente allí, en esas capas rojas, donde yacen los huesos de dinosaurios y de mamíferos que permiten asignarles edades a las rocas y ayudan a entender el ambiente pretérito en que se formaron.

Las capas rojas y los climas actuales, áridos o semiáridos, dan lugar a los más vistosos paisajes. Las rocas rojas del Mesozoico adquieren su máximo esplendor en la Quebrada de las Conchas, entre la vieja estación de tren de Alemanía y el cerro El Zorrito, camino a Cafayate sobre la RP 68. Las formaciones rojas pertenecen al llamado Grupo Salta, más precisamente a su parte inferior y superior denominadas Subgrupo Pirgua y Subgrupo Santa Bárbara respectivamente.

La parte del medio es amarilla y corresponde a la famosa Formación Yacoraite de amplia distribución en Salta y Jujuy donde forma las laderas de muchos cerros en las quebradas de Humahuaca, Escoipe, El Toro, Juramento, entre otras. Dicha formación es conocida por su abundancia en fósiles, especialmente gasterópodos, bivalvos, restos de peces, algas estromatolíticas y huellas de dinosaurios. También por su contenido en uranio, vanadio, cobre, plomo, plata y petróleo.

El cañón de rocas rojas que forma la Quebrada de las Conchas, también conocida turísticamente como Quebrada de Cafayate, y además nuestro propio y reducido “Cañón del Colorado”, se desarrolla sobre las secuencias sedimentarias del Subgrupo Pirgua. Dicho subgrupo consta de unidades bien definidas como las formaciones La Yesera, Las Curtiembres y Los Blanquitos, que hace referencia a los lugares donde se encuentran mejor representadas. Así las definieron y estudiaron en su momento los doctores Celso Reyes y José Salfity y así es como se las conoce en la región.

Podría decirse que en líneas generales la Formación La Yesera ocupa el tramo inferior de la quebrada, especialmente donde está el cerro Zorrito, la Formación Las Curtiembres el tramo medio y Los Blanquitos el tramo superior. La Yesera son conglomerados gruesos, Las Curtiembres areniscas y arcillas con coladas de lava basáltica cómo se las aprecia en el paraje de Puente Morales (famoso ahora por uno de los capítulos de la película Relatos Salvajes) y Los Blanquitos areniscas rosadas a rojizas.

Muchas de las geoformas que se originan en esas formaciones como Casa de los Loros, El Fraile, El Sapo, El Anfiteatro, la Garganta del Diablo, La Salamanca, El Hongo, etcétera, han sido plasmadas en hermosas poesías por algunos poetas salteños, caso de José Ríos, Juan José Coll, Marcelo Sutti, pero especialmente por el escritor Eduardo Ceballos en su libro “Cafayate: Rumores de su Paisaje” (Poemario, 2010), con prólogo de Susana Rozar. Las capas rojas de Pirgua lucen su esplendor en muchos otros lugares como en Cabra Corral, Guachipas, Pampa Grande y Escoipe en Salta o bien cerro Yacoraite, Hornocal, sierra de los Siete Hermanos en Jujuy. Pero donde las formaciones rojas o “redbeds” alcanzan una expresión deslumbrante es en la Puna.

Las capas rojas del Terciario y dentro de este los períodos Eoceno, Oligoceno y Mioceno se extienden ampliamente entre los salares de Arizaro y Pocitos, entre los salares de Pozuelos y Pastos Grandes, en el interior del salar de Hombre Muerto, en el salar de Tolillar, en el borde oriental del salar de Antofalla, entre otros.

Sin dudas la mejor exposición de capas rojas se encuentra en el camino que conduce a Tolar Grande, pasando por Siete Curvas, Salar del Diablo, Cuesta de Navarro y Macón. Algunos de esos sitios constituyen curiosos “paisajes marcianos” cuando se los compara con las imágenes del planeta rojo. La presencia de sal, yeso, arcillas y limos salinos da lugar a la disolución de los estratos y la formación de toda clase de cavernosidades.

Dicha secuencia, definida como Formación Vizcacheras (Oligoceno), consta de varios miles de metros de espesor y se inclina en forma general hacia el este. Se trata de una sucesión con edades entre 20 y 10 millones de años atrás. Otra formación intensamente roja, rojo sangre, se encuentra al este del salar de Pozuelos y oeste del salar de Pastos Grandes.

Es la Formación Geste (Eoceno superior) portadora de costras férricas de origen laterítico (como los suelos rojos de Misiones) y mamíferos fósiles de clima cálido y húmedo. Pertenecen a una época, unos 35 a 37 millones de años atrás, donde el clima de la Puna era muy distinto y su altura estaba a pocos cientos de metros sobre el nivel del mar, o sea la antítesis de lo que es ahora.

También se encuentra una espectacular secuencia de capas rojas en el islote del centro del salar de Hombre Muerto conocido como Farallón Catal. Dicha sucesión sedimentaria tiene edades que van desde 15 a 7 millones de años atrás. Lamentablemente no han dado restos fósiles a excepción de las huellas de un ave afín a los teros actuales.

En el Valle Calchaquí hay espectaculares formaciones rojas como las que aparecen en la zona de Seclantás y que dieron lugar a las hoy famosas Cuevas de Acsibi. Son las rocas color ladrillo de la Formación Los Colorados del Grupo Payogastilla cuya edad geológica se remonta a unos 40 millones de años atrás. Las formaciones de la Puna y la de los Valle Calchaquíes alcanzan un mayor esplendor en virtud del clima árido y la escasa o nula cubierta de vegetación.

No ocurre lo mismo con las rocas rojas que forman el llamado Grupo Orán y dentro de este el Subgrupo Metán con sus formaciones Río Seco, Anta y Jesús María, todas pertenecientes al período Mioceno, unos 10 a 15 millones de años atrás. Magníficamente expuestas se aprecian en el camino a Cafayate entre Posta de las Cabras y algunos kilómetros antes de llegar a Alemanía. Rocas rojas del Grupo Orán se encuentran también representadas sobre la RN 34 entre Lumbreras y Metán.

Estas últimas no alcanzan la grandiosidad de la Puna o los valles secos en virtud de que se encuentran en gran parte cubiertas por vegetación. Las capas rojas o “Red Beds” como se las conoce internacionalmente son otro de los grandes atractivos científicos para los estudios geológicos y para el turismo del norte argentino.

* Doctor en Ciencias Geológicas


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*La información y las opiniones aquí publicados no reflejan necesariamente la línea editorial de Mining Press y EnerNews