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SOCIEDAD
Fernández Blanco y Alconada Mon: Jorge Brito, el banquero y el poder
LA NACIÓN

Dos semblanzas de La Nación sobre el empresario fallecido.

21/11/2020

 

Quién era Jorge Brito

Pablo Fernández Blanco

Jorge Brito, el empresario que falleció cuando el helicóptero en el que viajaba se estrelló en Salta, formaba parte de un selecto grupo de banqueros locales. Creó un imperio financiero desde la nada, con apenas una inversión conjunta de US$10.000, atravesó diversos gobiernos y mantuvo diálogo permanente -muchas veces tirante- con el poder.

La historia de Brito es rica en detalles. Perdió a su padre a los 10 años y había comenzado a trabajar a los 17. Él y su cuñado Delfín Jorge Ezequiel Carballo fundaron una compañía financiera que primero se llamó Hamburgo. En poco más de 30 años se convertirían en dos hombres ricos.

En 1985 compraron el Macro a Mario Brodersohn, José Dagnino Pastore y Alieto Guadagni. Hay una leyenda en la City: Macro es la sigla de Muy Agradecidos Celestino Rodrigo, un homenaje al ministro de Economía que devaluó 160%.

El Macro se transformó oficialmente en banco mayorista en 1988, con la autorización del Banco Central que presidía entonces José Luis Machinea, otro economista radical que más tarde se convertiría en ministro de Economía de Fernando de la Rúa

A mediados de los 90, el Macro comenzó su expansión. Lejos de la City, inició ese camino por el interior. Se quedó con bancos provinciales y llegó a diciembre de 2001 con la confirmación de la compra del Bansud, en momentos en que las grandes empresas desconfiaban de la Argentina.

El Macro jugó fuerte tras la crisis de 2002. En agosto de ese año se quedó con el 35% del Scotiabank Quilmes por 20 millones de pesos (unos 5,5 millones de dólares) y lo capitalizó con $288 millones (80 millones de dólares). Sumó a su red otras 36 sucursales distribuidas en el interior del país. "Los países no quiebran", pensaba Brito, y aprovechaba que el Macro no había perdido tantos depósitos como el resto del sistema financiero para expandirse.

El vínculo con los Kirchner

Jorge Brito era un especialista en sacar provecho de situaciones adversas y arrojar salvavidas a gobiernos en llamas. El dueño del banco Macro, que había mostrado destreza en esa gimnasia en los años 90, mejoró su capacidad durante la década kirchnerista. La primera muestra la dio pocos días antes de que Néstor Kirchner se calzara la banda presidencial.

Un mediodía de mediados de mayo de 2003, Brito recibió una llamada de Miguel Ángel Toma, titular de la SIDE, mientras almorzaba en la City porteña. El jefe de los espías le repitió las palabras que Kirchner había dicho minutos en el programa de Mirtha Legrand: "Yo conozco al grupito que ha hecho operaciones que no corresponden. Algunos de ellos manejan bancos que fueron privatizados en las provincias", dijo el que iba a ser presidente. La descripción le cabía a Brito (había hecho campaña con Menem y denostado a Lavagna) y sólo a él.

El banquero revirtió la situación en meses. Se ganó la amistad de Julio De Vido, quien lo reunió con Lavagna y le abrió la puerta de la Casa Rosada para ver a Kirchner. El resultado del encuentro fue perfecto para ambos: días después Adeba, la asociación de bancos nacionales, le ofreció al Gobierno $500 millones para obras. Era un favor grande, ya que el país estaba aún en default y sin alternativas de financiamiento. Kirchner se lo devolvió con un gesto: el 29 de septiembre, durante el anuncio durante una conferencia de prensa, se abrazó con él.

En el encuentro previo, el banquero le había dicho a Kirchner que quería que le fuera bien, porque de esa manera a él también le iría bien. Fue un comentario premonitorio. Entre 2003 y 2012, sus ganancias anuales se incrementaron más de 380% en dólares, de los US$ 62 millones hasta más de US$300 millones.

En la década kirchnerista, el Macro renovó su red de relaciones por funcionarios mucho más jóvenes. Tenía un vínculo aceitado con Sergio Massa, que mantuvo hasta estos días, antes de fallecer. Llevaron esa buena relación a la cancha: aunque sólo tomó relevancia cuando el exjefe de Gabinete y hoy titular de la Cámara de Diputados rompió las filas del kirchnerismo, el Macro auspició a Tigre, el equipo de fútbol que era apadrinado por Massa, desde sus tiempos en primera B.

También tenía buena relación con Boudou, con Bossio y el diálogo habitual con De Vido. Sus contactos y la administración de ciertos fondos le valieron ser bautizado como "el banquero de los Kirchner" por la embajada de Estados Unidos

Lejos de aquel primer salvavidas a la nueva gestión kirchnerista, la relación entre el banquero y el gobierno de Cristina Kirchner atravesó estaciones que los separaron cada vez más. Una de esas paradas fue el exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. Habían cultivado una amistad que parecía duradera, a tal punto que el ex hombre fuerte de Cristina Kirchner en su primera administración almorzaba con el banquero una vez por semana en el edificio del Banco Macro. Pero la relación terminó mal.

Moreno lo acusó en más de una ocasión de promover corridas cambiarias y gritó que lo quería ver preso. Eso no le impidió al exfuncionario, sin embargo, valorar el poder de Brito en el mundo financiero.

En mayo de 2013, el Gobierno lanzó un blanqueo de dólares a través de la venta de bonos para obras de infraestructura y certificados para utilizar en inversiones inmobiliarias (Cedines). El equipo económico reunió a un grupo de periodistas para explicarles la medida. Moreno les anticipó que los papeles para comprar casas generarían un mercado secundario, algo que finalmente no ocurrió. Lo explicó como "un gran negocio" para Brito.

El empresario mantenía diálogo con este gobierno sin ahorrar algunas críticas. La última fue contra el impuesto a los grandes patrimonios.

El heredero

Jorge Brito (h.) es el segundo hijo del banquero y el heredero natural de los negocios. Tiene 41 años y es presidente de Geneia, la empresa de generación eléctrica que lidera el sector en proyectos de energía renovable, director del Banco Macro, vicepresidente de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) y vicepresidente primero del club River Plate, del cual su padre era fanático.

(Parte de esta nota fue hecha con fragmentos del libro Los patrones de la Argentina K)


El banquero que nunca le escapó al juego de la política

Hugo Alconada Mon

Jorge Horacio Brito mostró siempre un talento notable para vincularse con el poder político. Y esa habilidad para acercarse a referentes de casi todos los partidos explica mucho de su crecimiento y de su influencia imparable durante las últimas décadas.

Los memoriosos recuerdan sus primeros tiempos en una pequeña oficina de la City, en plena dictadura, hasta que, ya en el retorno de la democracia, jugó fuerte con los radicales y, en particular, con la "Coordinadora". Fueron tiempos, aquellos, en los que tejió vínculos estrechos con Enrique "Coti" Nosiglia. Tiempos en los que el Banco Central autorizó a operar como banco comercial a la por entonces pequeña "Macro Compañía Financiera".

 

 
 
 
 
 
 
 
Julio De Vido, Néstor Kirchner y Jorge Horacio Brito
Julio De Vido, Néstor Kirchner y Jorge Horacio Brito Fuente: Archivo

 

 

Con el ocaso radical, Brito volvió a jugar fuerte y se alió con el clan Yoma. En esos tiempos, el Macro recibió redescuentos y la entidad otorgó una línea de crédito para comercio exterior a la curtiembre de la familia política de Carlos Menem. Cuando la empresa colapsó, el único acreedor que recobró toda su deuda fue el Macro.

Jorge Brito y Amado Boudou, que ayer expresó su dolor por la muerte del banquero

 

 
Jorge Brito y Amado Boudou, que ayer expresó su dolor por la muerte del banquero Fuente: Archivo

 

Brito apostó a fondo por Menem en los '90, así como también lo hizo en el intento del riojano de volver a la Casa Rosada en 2003. La "Fundación Argentina Solidaria" sirvió de canal para el manejo financiero de aquella campaña, en una operatoria que llegó a ser investigada por la Justicia.

"El banquero de los Kirchner"

Acaso ese vínculo tan estrecho entre Brito y Menem explique la tirria que le tenía Néstor Kirchner en sus primeros tiempos como Presidente, resistencia que Brito doblegó a tal punto que con el paso de los años terminó caracterizado como "el banquero de los Kirchner" en los cables de la diplomacia estadounidense que expuso WikiLeaks.

Jorge Brito y Cristina Fernández de Kirchner

 

 
Jorge Brito y Cristina Fernández de Kirchner Fuente: Archivo

 

El vínculo que Brito tejió con Kirchner acaso encuentre una explicación, de soslayo apenas, a través de Rudy Ulloa. Su diario, "El Periódico Austral" -donde los editoriales los escribía Claudio Uberti- comenzó a recibir publicidades cuantiosas del Banco Macro y de otros empresarios que pugnaban por acercarse a "los pingüinos".

 

 

El Macro movió además dinero de Lázaro Báez a través de su sucursal en las Bahamas. En ese vínculo con Báez también medió el financista Ernesto Clarens, quien luego sería tomado como "arrepentido" en la causa de los "cuadernos".

Brito diversificó sus operaciones durante el kirchnerismo. Así fue como tejió vínculos con poderes provinciales -en particular con su amada Salta- y con una figura ascendente de aquellos tiempos: Amado Boudou. Alejandro Vandenbroele, ya como arrepentido, lo señaló como el financista oculto detrás del intento del exvicepresidente por quedarse con la imprenta Ciccone Calcográfica. La Justicia no dio nada de eso por probado.

Jorge Brito, el exministro del Interior Rogelio Frigerio y el juez de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti

 

 
Jorge Brito, el exministro del Interior Rogelio Frigerio y el juez de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti Fuente: Archivo

 

En las elecciones legislativas de 2013, sin embargo, avaló a Sergio Massa. Lo ayudó en todo para derrotar a Cristina Fernández de Kirchner, que descargó su furia por televisión. "Es una buena etapa para discutir, pero en serio, un modelo de país, pero quiero discutir con los titulares, no con los suplentes", lo ninguneó a Massa. ¿Quiénes serían los titulares? Durante ese discurso, ella solo identificó a uno por su nombre: Brito.

Acaso ese contexto político explicara el contrapunto entre Boudou y el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. "Decile a tu jefe que lo voy a meter preso", lo conminó a Boudou y se encargó de que trascendiera.

Jorge Brito con el exgobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey

 

 
Jorge Brito con el exgobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey

 

Caso Ciccone

Con Mauricio Macri fue distinto. Cuando llegó a la Casa Rosada, ellos se conocían y llevaban muy mal desde hacía años. Fue algo que ambos dejaron claro. Cuestiones personales que no le impidieron a Brito seguir ampliando sus negocios durante el gobierno de Cambiemos.

Brito atravesó tiempos complicados cuando Alejandro Vandenbroele se acogió al régimen del arrepentido y afirmó que Brito le pagaba su abogado y le daba una mensualidad a cambio de que cerrara la boca en el "caso Ciccone". A tal punto que debió dar un paso al costado como presidente del Macro, donde lo reemplazó su cuñado y socio principal, Ezequiel Carballo.

Jorge Brito en el Congreso de la Nación

 

 
Jorge Brito en el Congreso de la Nación Fuente: Archivo

 

Todo eso, de todos modos, quedó superado al poco tiempo. Brito también supo construir buenas relaciones en los tribunales, donde conoció y frecuentó a jueces y fiscales.

Con la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada, Brito fue anfitrión de los encuentros que junto a Massa le organizaban a Máximo Kirchner con el establishment económico. El "banquero del poder", lo llamaban. Él prefería definirse como un "banquero peronista".

 

 


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