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ANÁLISIS
Bonelli: Massa le prende velas al 10. La receta que ya fracasó
CLARÍN/MINING PRESS/ENERNEWS
08/09/2023

MARCELO BONELLI

Sergio Massa comienza a transitar su peor semana política como ministro. El INDEC difundirá el próximo miércoles un dato explosivo: la inflación más alta de las últimas décadas. En Economía están resignados a un dato de dos dígitos y cerca de la cifra que difundió este jueves la Ciudad: 10,8 %.

El propio Massa se lo confió en un chat privado a otro ministro. Ocurrió después de que el Gobierno porteño difundiera su indicador y Córdoba comunicara un récord con el 12%.

“Sergio, CABA dio el 10,8%, ¿el INDEC cuánto va a dar?”, le escribió desde la Rosada.

Massa le respondió: “Mañana -por hoy- te digo”.

El ministro le insistió: “Dale Sergio”.

Massa contestó resignado: “Va a andar por ahí, cerca de la Ciudad”.

Todos esperan un número duro. Una estadística que implica una delicada aceleración en vísperas de las elecciones.

Cristina está informada. Mantuvo en las últimas jornadas una larga charla con Massa. En el Senado y a solas por tres horas. La relación entre ambos está sólida, pero la inquietud y temores rodean a la Vice.

Ve cómo se desmoronan sus arcaicos relatos y se prepara para lo peor. Entre sus íntimos desparrama bronca y se victimiza. Admite que su situación judicial es difícil y reconoce que su futuro puede complicarse.

Cristina, en los últimos tiempos, es una verdadera coleccionista de fracasos. La Corte desarticuló una grotesca maniobra para perpetuar a una magistrada adicta. La Vice fracasó en aprobar en su propio Senado la extensión del mandado de Ana María Figueroa, con edad para jubilarse.

Tampoco avanza el juicio a la Corte, que hace rato se transformó en un show patético sin conclusiones. Solo aparecen burdas operaciones de desprestigio contra los magistrados. Algunas alentadas por la patética interna de la propia Corte.

Cristina ya dejó de maldecir a Alberto, a quien hace tiempo ignora y culpa -entre los suyos- del desastre final: “Estuvieron de joda, de fiesta y dilapidaron la gestión”.

Massa intenta obturar todos los grifos de la inflación. Pero los platitos se le caen. Congeló básicamente todo hasta noviembre: Guillermo Michel y Matías Tombolini lograron cerrar “acuerdos” con 243 firmas líderes.

Fue fruto de duras negociaciones y también de las amenazas del jefe de la AFIP. Carlos Castagneto utilizó los inadmisibles modos de Guillermo Moreno, como aparecer en las charlas difíciles para “ablandar” empresarios y sugerirles que cerraran los convenios.

Tombolini hacía una de psicólogo. El secretario de Comercio el año pasado recomendaba acordar precios con una curiosa frase: “Cerrá conmigo, porque sino el que viene va a ser peor”. Ya se sabe que se refería al “cuco” de Axel y Cristina, y sus infantiles teorías conspirativas de los “empresarios malos”.

Ahora Tombolini utiliza otro cuento de terror. En varias reuniones desarrolló una particular teoría. Les dijo a los Ceos de multis que debían acordar precios “porque sino va a ganar Milei, que te va a destruir y romper el mercado”.

La política de precios tiene graves falencias. Viene fracasando desde el inicio de la gestión de Alberto y nunca abordó el problema de la inercia inflacionaria.

Paula Español inició -por imposición de Kicillof- los controles a fines de 2020. El índice estaba en el 1,4% y saltó arriba del 3%.

Roberto Feletti, después, pregonó con el garrote y dispuso un congelamiento unilatera,l y la inflación volvió a saltar hasta el 7%. Martín Guzmán avaló todo.

El control de precios fue un soberano fracaso. Una misma solución, al mismo problema, provoca igual resultado: un fiasco.

Ahora la cuestión es más complicada. Se trata de una olla a presión sin dólares en medio de una difícil campaña presidencial.

En Wall Street temen por lo que ocurrirá el 23 de octubre, el día después de las elecciones y la jornada posterior a que terminen todos los congelamientos de precios.

La cuestión provocó un enfrentamiento entre Daniel Funes de Rioja e Ignacio de Mendiguren. Fue en el Día de la Industria y en un privado. El Vasco le reprochó a Funes la crítica de la UIA al bono salarial. “¿Daniel, en qué se convirtió la UIA?”. Y siguió: “En 2001 fue la propia UIA que pidió un bono salarial para sostener el mercado”.

Isidorito -asi le dicen a Funes- contragolpeó: “Hay muchas empresas que no lo pueden pagar”.

Massa tiene un frente complicado. Sucede que el principal adversario electoral de Massa es la inflación y el dólar. Se trata de la primera competencia del ministro: Massa vs. Massa. Recién después aparecen Milei y Patricia.

Antes, mucho antes, está la interna de UxP. Alberto trata de robarle los anuncios y todos le quieren pasar factura. Los gobernadores -hasta los amigos- pretenden cobrar por anticipado su apoyo.

Recién estos días habría un aval explícito de los mandatarios a Massa. En esa “liga” se comenta un hecho insólito y brutal: el hombre fuerte de Misiones, Carlos Rovira, se fue a Europa con el pretexto de exponer en tres conferencias sobre “Bio-insumos”.

Para eso no ahorró presupuesto, ni desfachatez. Viajo el fin de semana en un jet privado que alquiló -de la firma Aviation Bussines- y pagó la friolera de US$ 200.000.

Mientras, La Cámpora no mueve un dedo. Máximo Kirchner está paranoico con Axel y también con el ministro-candidato. En forma ordinaria, les dice a sus íntimos: “Axel y Massa nos quieren cagar”.

El jefe de La Cámpora insiste que si Massa gana “va a entregar a Cristina”. Y desconfía de Kicillof porque “se quiere quedar con todo”.

Máximo amenazó con su propia renuncia a la actual candidatura como primer candidato a diputado. Wado de Pedro lo sigue en silencio. La bomba circuló el fin de semana en Parque Norte. Cristina le ordenó a su hijo compostura y dejarse de chiquilinadas

El encuentro secreto entre Mauricio Macri y Patricia Bullrich también fue duro. Hubo una versión edulcorada de la reunión. Pero no fue así. Pato, fiel a su estilo, habría sido muy concreta con Mauricio. Le reprochó en duros términos sus coqueteos con Milei y la dualidad de sus declaraciones públicas.

Macri habría defendido su relación personal con el libertario y lo hizo ratificando algo que ya dijo en público: hubiese sido mejor tener vínculos con Milei para terminar con el kirchnerismo.

También Patricia le habría pedido que se aparte de la campaña. Adujo que la figura de Macri espanta votos y no le permite crecer en los bolsones de pobreza. Sigue alto el rechazo a Macri en el Conurbano.

También se habría hablado de Carlos Melconian. Se trata de la apuesta audaz y fuerte de Bullrich que anticipó Clarín. La decisión dejó heridos. Melconian habló con Luciano Laspina y Hernán Lacunza y les ofreció integrarse a su equipo.

Los lobos de Wall Street monitorean todos los dias. Compran carísimos informes y muchas veces solo le entregan un “refrito” de los diarios.

Este jueves, Gerardo Matto, el ex presidente del HSBC, recibió en su mansión en Greenwich, Connecticut, a 60 banqueros de Manhattan que fueron a escuchar a una misión de Milei. Estuvieron Darío Epstein y Juan Nápoli.

Hubo toda clase de interrogantes, pero una pregunta central: ¿tendrá Milei la gobernabilidad para implementar la reformas que promete?

Matto primero había invitado a exponer a Milei. Pero el candidato no aceptó. Habrían sonado las advertencias en su búnker. El candidato, astuto, quiere evitar una encerrona y cualquier traspié en el tramo final de campaña.


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*La información y las opiniones aquí publicados no reflejan necesariamente la línea editorial de Mining Press y EnerNews