SECCO ENCABEZADOgolden arrow
MAPAL ENCABEZADOPIPE GROUP ENCABEZAD
WICHI TOLEDO ENCABEZADOWEG
VELADERO ENCABEZADO
KNIGHT PIÉSOLD ENCABEZADOOMBU CONFECATSAXUM ENGINEERED SOLUTIONS ENCABEZADO
GLENCORE PACHON PUENTESWEG PINTURAS ENCABEZADOHIDROCONSTRUCCIONES
GLOBAL MINING ENCABEZADOVICUÑA
LITHIUM SOUTHGSB ROTATIVO MINING
RIO TINTO LITHIUMHIDROAR ENCABEZADO
ABRASILVER ENCABEZADORUCAPANELEPIROC ENCABEZADO
INFA ENCABEZADOJOSEMARIA ENCABEZADOCERRO VANGUARDIA
NEWMONT COVIDEXAR ENCABEZADO
CASUCCIArgentina lithium energyMilicic ENCABEZADO
SACDE ENCABEZADOEMERGENCIAS ENCABEZDODELTA MINING
AGUARTEC ECNABEZADOERAMET CABECERAPAN AMERICAN SILVER
litio encabezadoFERMA ENCABEZADOMANSFIELD MINERA H
ACTUALIDAD
El fin del fútbol del cobre en chile
22/02/2016

El fin del fútbol metálico

La Tercera

Corren tiempos difíciles para el cobre, pero sobre todo para quienes dependen de él. Y los clubes chilenos nacidos del vientre de Codelco, la mayor compañía cuprífera del planeta, saben que ha llegado el momento de abandonar el nido materno de una vez por todas, que ha comenzado la cuenta atrás.

Al menos eso se desprende de las severas políticas de recortes y austeridad anunciadas este mismo año por la empresa estatal, cuyo plan de reducción de costos concebido para soportar el violento derrumbe del precio del metal, contempla un esfuerzo de ahorro cercano a los 574 millones de dólares, es decir, una cifra ligeramente superior a los 400.000 millones de pesos chilenos.

“No hemos recibido información oficial de que se vayan a producir nuevos recortes. No sabemos nada  aún sobre los aportes que se van a hacer o se van a dejar de hacer en el corto plazo”, explica, al ser interrogado sobre la estabilidad financiera del club que preside, Cristian Pizarro, timonel interino de Cobresal, una entidad fundada hace 36 años en el campamento minero de El Salvador bajo el alero de Codelco. “Nosotros tenemos en curso un contrato de servicios con Codelco. Que se vayan a mantener esos servicios, es otro tema. Pero ojalá que sea así”, agrega el mandatario, cuyo loable empeño por mostrarse optimista termina por entrar en conflicto con la cruda realidad: “No sé qué sucederá, pero no es lógico pensar que los aportes puedan aumentar cuando todo va en caída. No cuadrarían las cuentas”.

Y ciertamente hace tiempo que las cuentas dejaron de cuadrar. Porque entre los 900.000 dólares anuales que la cuprera venía inyectando como promedio al club albinaranja desde su constitución, a los 450.000 reservados para el presente año, existe nada menos que un abismo de de un 50%. “Yo no manejo las cifras exactas, pero todos los años los aportes van disminuyendo. Por el reajuste del contrato, por la pérdida de socios, por todos esos motivos, el aporte decrece año a año”, reconoce Cristian Pizarro, cuyo directorio debe hacer frente también, periódicamente, a los constantes rumores que hablan de un inminente cese de la actividad minera en El Salvador y el consiguiente traslado forzoso del club.

Pero si bien la situación que atraviesa Cobresal es probablemente la más dramática de las que viven los denominados “equipos del cobre” en términos de perspectivas de supervivencia, no se trata, ni mucho menos, de un caso aislado en materia de pérdida de aportes procedentes de la minería.   

En Calama saben también que las bondades deducidas del imparable crecimiento experimentado por el sector en décadas anteriores son ya patrimonio del pasado.

La caída de un gigante

Si bien es hoy Cobresal quien se encuentra compitiendo en Copa Libertadores -y tratando, de paso, de sacar réditos económicos de la presencia del club en la prestigiosa competencia continental-, el conjunto minero más acostumbrado a saborear las mieles del éxito ha sido Cobreloa. 

Pero el cuadro loíno, el cuarto más laureado del país palmarés en mano, vive hoy una realidad difícil. Y es que a la crisis deportiva que atraviesa la entidad, que alcanzó su punto álgido con el descenso del club a Primera B, consumado el pasado año; la turbulenta situación institucional; y los recientes escándalos de indisciplina que se saldaron con el despido de cuatro futbolistas del plantel esta misma semana; hay que sumar la brusca reducción de apoyo económico llevada a cabo por Codelco a lo largo de los últimos años. 

Un recorte en la subvención tan violento como traumático. De los 1,5 millones de dólares que el conjunto calameño percibía hasta 2012, a los 645.000 de 2015 y los sólo 320.000 fijados para el año en curso. Una paulatina y al mismo tiempo acelerada disminución del aporte que deja entrever las intenciones de la cuprera estatal en términos de financiamiento del fútbol profesional. 

Una noticia, tal vez, difícil de asimilar para la directiva de los zorros del desierto, pero también la crónica de una muerta anunciada, esa que comenzó a escribirse con la conversión del club en Sociedad Anónima Deportiva, en el año 2006 -con la consiguiente salida del directorio de varios representantes de la empresa-, y que terminó de acelerar la dramática caída en el precio del metal,  especialmente sensible en el seno de la División Chuquicamata, la mina de explotación de cobre más grande del mundo y, hasta hace bien poco, una de las principales responsables del rotundo éxito deportivo de Cobreloa. 

Paradigma O’Higgins

Más antiguo que Cobresal y Cobreloa es su primo lejano de la VI Región, O’Higgins de Rancagua, club fundado en 1955. Una entidad que fue también beneficiaria de fondos económicos de Codelco desde 1978, pero cuya relación de completa dependencia con la cuprera estatal, fue superada hace más de una década. 

El club, que llegó a un acuerdo con la División El Teniente para conceder el status de socio a todos los trabajadores de la empresa, se convirtió en SADP en 2005, momento en el que la compañía minera abandonó definitivamente el directorio de la institución. “Nosotros no tenemos ya relación económica de ningún tipo con el club (O’Higgins), más allá del convenio de arriendo de la cancha de juego que tenemos con ellos. Hace mucho tiempo que la División de Codelco no le pasa plata al equipo”, refrenda Raúl Madrid, director de comunicaciones de la División de Codelco en Rancagua.  

Un panorama lógico, el de limitar los acuerdos establecidos entre una SADP -como O’Higgins- y una empresa estatal -como Codelco- a meros contratos de contra prestaciones o canjes por publicidad, que  parecen haber surtido efecto en el seno de la entidad celeste, campeona, por cierto, del torneo doméstico por primera vez en su historia, en 2013. Una suerte de acuerdos que, a su manera y sin terminar de ceder nunca a esa relación casi filial que mantienen Cobreloa y Cobresal con la cuprera, conocen también Deportes Iquique, con la minera Collahuasi, y Deportes Antofagasta, con Minera Escondida Ltd.

Pactos de acero

Hasta fines de 2014, el CD Huachipato y la Compañía Siderúrgica Huachipato (más conocida como CAP Acero) crecieron como dos hermanos siameses. “El club se fundó antes que la compañía, como un espacio para el deporte y la recreación de los trabajadores de la planta, y la compañía decidió que debía dar un apoyo económico a ese club”. Así comienza el relato que Arturo Aguayo, presidente de la entidad hasta su conversión en SADP, realiza a propósito de un pacto de acero que reportó beneficios económicos al club hasta que la crisis sacudió la industria. “En 2008, la empresa empezó a hacer ajustes relacionados con los aportes destinados a sus actividades externas, y el año 2014 se tomó la decisión de no continuar apoyando económicamente la rama de fútbol profesional. Se hizo necesario que un tercero se interesase en esa rama, y eso fue lo que pasó”, prosigue Aguayo. “La empresa financiaba alrededor de dos terceras partes de la actividad del club, y eso era inviable con la crisis, pero creo que la empresa fue un poco egoísta, porque el club aquí en provincias cumplía una importante función social”, culmina.

Una función que hoy sigue cumpliendo el CD Huachipato, apoyado (que no finaciado) por CAP Acero: “El aporte al Club Deportivo, que no a la SADP, se ha reducido un 25% por las pérdidas continuadas que tiene la empresa desde 2009. Apoyamos la rama amateur del deporte y no la profesional, porque el fútbol profesional es un negocio en sí mismo”, explica al respecto Rodrigo Briceño, nuevo presidente del club y Jefe de Planificación de la Compañía Siderúrgica Hauchipato. 

La era del fútbol subvencionado por empresas parece haber llegado a su fin.


Vuelva a HOME


KNIGHT PIESOLD DERECHA NOTA GIF 300
Lo más leído
PODER DE CHINA
NOTA MÁS LEIDAs MP GIF