El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su reciente "Actualización de Perspectivas de la Economía Mundial" de julio de 2025, proyecta una "tenue resiliencia" para la economía global en medio de una persistente incertidumbre. Si bien el crecimiento mundial se revisa al alza para 2025, el informe advierte sobre los riesgos latentes derivados de las tensiones comerciales y geopolíticas, y subraya la necesidad de políticas prudentes. Para América Latina, el panorama es diverso, con una notable recuperación proyectada para Argentina y desafíos continuos para las economías dependientes de las materias primas como Chile y Perú.
Argentina: Un Rebote Significativo Tras la Contracción
El informe del FMI destaca a Argentina con una proyección de crecimiento del Producto Bruto Interno (PIB) real del 5,5% en 2025, tras contracciones del -1,9% en 2023 y -1,3% en 2024. Para 2026, se espera una expansión del 4,5%.
Esta fuerte recuperación proyectada para el país sudamericano se alinea con la revisión al alza global del FMI, que atribuye el repunte a factores como el adelantamiento de importaciones, menores tasas arancelarias efectivas en Estados Unidos y una mejora en las condiciones financieras globales.
La capacidad de Argentina para sostener este crecimiento dependerá de la implementación de reformas estructurales y la estabilización macroeconómica.
América Latina y el Caribe: Desaceleración Regional Antes de un Repunte
A nivel regional, el FMI proyecta que el crecimiento en América Latina y el Caribe disminuirá al 2,2% en 2025, para luego recuperarse al 2,4% en 2026. Esta desaceleración en 2025, aunque levemente revisada al alza en 0,2 puntos porcentuales respecto al informe de abril, refleja un panorama heterogéneo donde algunas economías enfrentan mayores desafíos.
Chile y Perú: Exportadores de Materias Primas en un Contexto Volátil
Aunque el informe del FMI no desglosa proyecciones específicas de crecimiento para Chile y Perú en su tabla principal, ambos países se enmarcan dentro de la dinámica de las economías de mercados emergentes y en desarrollo de la región. Su fuerte dependencia de la exportación de materias primas, como el cobre y el zinc (minerales en los que Perú y Chile son líderes globales, como se ha visto en informes recientes de empresas mineras), los hace particularmente sensibles a la volatilidad de los precios internacionales y a las tensiones comerciales.
El FMI señala que los precios de las materias primas energéticas se prevé que desciendan en 2025, aunque con riesgos geopolíticos que pueden generar picos temporales. Si bien los precios del cobre no se detallan, la incertidumbre global y las políticas arancelarias, como las anunciadas por Estados Unidos, pueden impactar directamente en la demanda y los precios de los met metales, afectando a economías como Chile y Perú. La "elevada incertidumbre" sobre la política comercial y la posibilidad de "nuevos aranceles sectoriales" son riesgos explícitamente mencionados por el FMI que podrían frenar el crecimiento mundial y, por ende, el desempeño de los exportadores de commodities.
Desafíos Comunes y Recomendaciones de Política
Para las economías de la región, el FMI reitera la importancia de reconstruir el espacio fiscal y garantizar la sostenibilidad de la deuda pública, en un contexto donde varias economías, incluido Brasil, registran grandes déficits fiscales. Esto exige una consolidación fiscal creíble a mediano plazo, aumentando los ingresos y mejorando la eficiencia del gasto.
En cuanto a la política monetaria, el FMI aconseja a los bancos centrales calibrar con detenimiento sus acciones para mantener la estabilidad financiera y de precios. La divergencia en los efectos económicos de los aranceles entre países podría llevar a orientaciones de política monetaria divergentes, donde, en circunstancias normales, se debería permitir que los tipos de cambio se ajusten.
Finalmente, el FMI enfatiza la necesidad de reformas estructurales en mercados laborales, educación, regulación y competencia para elevar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo y mejorar la productividad. Para Argentina, Chile y Perú, la capacidad de sortear la incertidumbre global y capitalizar sus ventajas comparativas en un entorno de políticas prudentes será clave para asegurar un crecimiento sostenible en los próximos años.