El metal rojo se disparó a máximos no vistos en 15 meses, alcanzando los $10.485 por tonelada en septiembre. Este rally alcista se produce en un contexto anómalo: a pesar de que China, el mayor consumidor mundial con el 60% de la demanda, muestra signos de desaceleración económica, los precios del cobre continúan en ascenso.
Analistas coinciden en que el mercado está experimentando una tormenta perfecta generada por shocks de oferta que se suman a una demanda estructuralmente fuerte, impulsada por la electrificación, las energías renovables y la infraestructura de Inteligencia Artificial (IA).
El Déficit Estructural y los Shocks de Oferta
El consenso del mercado ahora apunta a un déficit estructural de suministro que se mantendrá hasta al menos 2027, lo que está llevando a los principales bancos de inversión a revisar sus proyecciones. Sachs (posiblemente Goldman Sachs, basándonos en el contexto) ha cambiado su pronóstico de un superávit a un déficit de 55.500 toneladas para 2025, y algunos bancos prevén que el precio del cobre podría escalar hasta los $15.000 por tonelada.
La tensión del mercado se debe a la suspensión simultánea de operaciones en tres grandes minas, eliminando una porción significativa del suministro global:
Desastre en Grasberg (Indonesia): La planta de Freeport-McMoRan, la segunda mayor productora de cobre del mundo, sufrió un flujo de lodo catastrófico. Se estima que este accidente eliminará entre 525.000 y 591.000 toneladas de cobre del suministro global hasta fines de 2026, lo que equivale al 2.6% de la producción minera mundial.
Colapso en Chile: Codelco suspendió temporalmente las operaciones en su mina El Teniente tras el colapso de un túnel.
Cierre por Protestas en Perú: La planta Constancia de Hudbay detuvo sus operaciones temporalmente a causa de disturbios sociales y bloqueos.
Según Benchmark Mineral Intelligence, el mercado global enfrentará su mayor déficit desde 2004, lo que subraya la gravedad de la situación actual.
Implicaciones para la Inversión
La conclusión para el mercado es clara: si bien las actuales interrupciones del suministro brindan un apoyo inmediato a los precios, los déficits estructurales persistirán incluso después de que estas minas reanuden sus operaciones.
El cobre, esencial para los vehículos eléctricos, las turbinas eólicas y ahora para la infraestructura de centros de datos de IA, se consolida como un activo estratégico, ofreciendo una clara oportunidad de compra a largo plazo, a pesar de los riesgos de volatilidad asociados a las interrupciones temporales.