El vicepresidente de Ingeniería de Valor de la compañía, Iván López, sostuvo que el foco tecnológico debe orientarse a resolver problemas sistémicos complejos antes que automatizaciones aisladas.
El segmento del upstream metalífero a gran escala asiste a un debate técnico sobre los criterios de adopción de herramientas informáticas avanzadas para la gestión de activos y el procesamiento de variables operacionales.
Durante las sesiones del panel "How Do We Drive System Effectiveness and Efficiency?" en el marco del World Mining Congress (WMC) 2026, el vicepresidente de Ingeniería de Valor de la corporación minera global BHP, Iván López, analizó el despliegue de la inteligencia artificial (IA) en la industria, precisando que el verdadero aporte estratégico de esta tecnología radica en mejorar la calidad de las determinaciones complejas a lo largo de toda la cadena de valor, y no en la mera automatización de procesos unitarios o en el reemplazo de cuadros de personal.
De acuerdo con el análisis, la minería contemporánea dispone de las bases de datos y la madurez tecnológica requeridas para elevar la productividad física, por lo que el desafío actual se concentra en el modelado analítico para comprender los problemas de fondo de los yacimientos. Para mitigar las asimetrías operativas, BHP viene implementando metodologías que combinan la inteligencia artificial con el pensamiento sistémico, asegurando que las gerencias técnicas diagnostiquen de forma correcta las variables críticas antes de estructurar soluciones de capital fijo (Capex). Al respecto, Iván López detalló la posición de la compañía: “La oportunidad está en cómo utilizamos la tecnología. Tenemos los datos, tenemos las herramientas y contamos con las personas. La pregunta es por qué todavía no logramos maximizar todo ese potencial. Si tienes la solución perfecta para el problema equivocado, no importa qué tan buena sea la tecnología. Lo importante es identificar correctamente el problema que queremos resolver”.
Los fundamentos de control de procesos expuestos por BHP indican que uno de los desvíos metodológicos recurrentes de la industria ha sido la optimización de rendimientos en equipos o líneas de producción de manera estanca, omitiendo que las operaciones mineras funcionan como sistemas altamente interconectados. La aplicación de la inteligencia artificial viabiliza el procesamiento masivo y simultáneo de flujos de datos multidimensionales, facilitando diagnósticos rápidos y con una perspectiva integral de la mina. Esta capacidad de cómputo resulta crítica frente a la creciente complejidad geológica de las cuencas, donde factores dinámicos como las características metalúrgicas del mineral, los esquemas de planificación extractiva y los parámetros de molienda en planta fluctúan de forma constante, exigiendo una toma de decisiones oportuna que blinde la resiliencia operativa de los sistemas.
La dirección de la compañía minera puntualizó de igual modo que la materialización de esta transición hacia la minería inteligente estará determinada en menor medida por el grado de desarrollo de los algoritmos y de manera prioritaria por la capacidad de gestión y liderazgo para implantar nuevas rutinas de trabajo operacional bajo un enfoque de red de extremo a extremo. Respecto a este factor de adecuación de las estructuras corporativas, López concluyó formalmente manifestando de manera explícita: “La inteligencia artificial puede hacer más sencilla la toma de decisiones, pero primero debemos diseñar sistemas que permitan aprovechar realmente ese potencial”.