Los despachos al exterior alcanzaron los US$ 21.649 millones entre enero y marzo, impulsados por los requerimientos globales de metales industriales y preciosos.
El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) del Perú informó que las exportaciones mineras alcanzaron un valor acumulado de US$ 21.649 millones durante el periodo comprendido entre enero y marzo de 2026.
Esta cifra representa un incremento del 56,2% en comparación con el mismo trimestre del año previo, un desempeño traccionado por la demanda global de metales industriales y preciosos, la resiliencia de las cotizaciones internacionales y los requerimientos de materias primas e insumos críticos asociados a la transición energética, las redes de energías renovables y la infraestructura tecnológica digital.
De acuerdo con las métricas consolidadas en el Boletín Estadístico Minero editado por el MINEM, los despachos mineros -que integran tanto a los productos metálicos como a los no metálicos- concentraron el 75,4% del valor total de las exportaciones de la economía nacional en el trimestre analizado. El informe técnico determina que este escenario posiciona a la actividad extractiva como el principal soporte del sector externo del país y la base de la balanza comercial frente a otros rubros tradicionales y no tradicionales. En el desglose por categorías, los productos mineros metálicos representaron el 74,6% del valor total de los embarques de la industria, registrándose una marcada concentración en los volúmenes de cobre, oro, plomo y zinc, metales que de manera conjunta explicaron el 70,1% de las exportaciones nacionales durante el primer trimestre.
Las planillas aduaneras confirman que el cobre se mantiene como el insumo medular para los programas de expansión de líneas aéreas y redes eléctricas, componentes de generación renovable y la edificación de centros de datos para tecnologías digitales. En el segmento de los metales preciosos, el oro sostuvo su relevancia en los mercados globales al operar como un activo de cobertura física frente a episodios de incertidumbre macroeconómica y volatilidad financiera internacional. Asimismo, el zinc y el plomo conservaron un nivel de demanda sostenido por parte de las terminales manufactureras globales, constructoras de infraestructura básica y plantas de ensamblaje de sistemas de almacenamiento energético y baterías industriales.