El valor acumulado entre enero y abril de 2026 alcanzó los USD 13.214 millones frente a los US$ 8.299 millones del mismo periodo de 2025.
Las exportaciones peruanas de cobre alcanzaron los US$ 13.214 millones durante el primer cuatrimestre de 2026, lo que representó un incremento interanual del 59,2% en comparación con los US$ 8.299 millones registrados en el mismo período del año previo.
De acuerdo con el Boletín Estadístico Minero (BEM) elaborado por el Ministerio de Energía y Minas (Minem), el metal rojo se ratificó como el principal producto de exportación de la economía nacional, explicando el 34,7% del valor total de las ventas externas del país.
El desempeño registrado en los primeros cuatro meses del año estuvo apalancado tanto por la mejora en las cotizaciones internacionales como por una mayor cantidad de mineral despachado hacia los mercados internacionales.
Fuerte salto interanual en el mes de abril
En el desglose mensual, las ventas de cobre al exterior sumaron US$ 3.175 millones únicamente durante abril, lo que implicó un crecimiento del 93% en comparación con los US$ 1.645 millones contabilizados en abril de 2025.
El resultado del mes respondió a la combinación de dos variables de mercado: el precio promedio internacional del cobre experimentó un aumento interanual del 49,8%, en tanto que el volumen físico exportado registró un crecimiento del 31,5% respecto al mismo mes del año anterior. La coincidencia de cotizaciones más elevadas y mayores embarques permitió dinamizar la recaudación por envíos del sector.
Demanda estructural e incertidumbre en la oferta
El comportamiento de los envíos peruanos se desarrolla en un contexto de demanda global sostenida por el cobre, insumo central para los procesos de electrificación, el despliegue de tecnologías limpias y la expansión de la infraestructura digital. El desarrollo de la electromovilidad -que requiere mayores volúmenes del metal que la industria automotriz convencional-, sumado a la construcción de parques eólicos, solares, redes de transmisión y centros de procesamiento de datos, mantiene elevados los niveles de consumo.
Esta aceleración del consumo mundial contrasta con una oferta minera primaria que presenta restricciones operativas y extensos plazos para la puesta en marcha de nuevos yacimientos, una dinámica de mercado que otorga previsibilidad a la posición exportadora del Perú.