Seis veces más en 2025
La Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera (DNPyEM), dependiente de la Secretaría de Minería de la Nación, difundió su primer informe semestral de "Proyecciones de exportaciones mineras 2026-2036", en el que estima que las ventas al exterior del sector treparán de los US$ 6.075 millones registrados en 2025 —un récord histórico— a US$ 36.250 millones en 2035.
El salto proyectado implica que las exportaciones mineras argentinas estarían cerca de sextuplicarse en apenas una década, impulsadas principalmente por la maduración de los grandes proyectos de cobre que hoy se encuentran en distintas etapas de desarrollo.
El cobre, motor del cambio de escala
Según las estimaciones oficiales, el cobre pasará de exportaciones prácticamente marginales —US$ 13 millones en 2025— a convertirse en el principal mineral exportado del país hacia 2035, con US$ 18.712 millones, equivalentes al 50,1% del total minero proyectado para ese año.
El quiebre se producirá a partir de 2030, cuando el metal rojo ya participaría con el 27,7% de las exportaciones (US$ 4.617 millones), impulsado por proyectos como Josemaría y Filo del Sol (Vicuña), El Pachón, Los Azules, Taca Taca, Mara, San Jorge, Altar y el reinicio de Bajo la Alumbrera.
"El cobre puede convertirse en el principal mineral a exportar por la minería argentina", señala el informe.
Con la producción proyectada para 2035 —1.641 miles de toneladas—, Argentina podría representar el 6,4% de la producción mundial de cobre de mina, según la metodología aplicada por la propia Secretaría en un estudio de mercado paralelo.

El litio, segundo en el podio
El litio también mostrará una trayectoria ascendente sostenida a lo largo de toda la década. De los US$ 911 millones exportados en 2025, el informe proyecta US$ 1.479 millones para 2026, US$ 4.534 millones para 2030 y US$ 11.493 millones para 2035, con un pico de US$ 11.888 millones ya en 2036.
Los proyectos considerados —entre ellos Cauchari-Olaroz, Fénix, Sal de Vida, Centenario-Ratones, Rincón y Tres Quebradas, entre otros 15 relevados, con ampliaciones en siete de ellos— podrían superar las 600 mil toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) hacia 2036.
Oro y plata: de protagonistas a jugadores secundarios
El panorama es distinto para los metales que hoy lideran la canasta exportadora. El oro, principal producto minero exportado en 2025 con US$ 4.094 millones, mantendría cierta estabilidad hasta 2030 —con un pico de US$ 5.697 millones— pero luego iniciará una caída sostenida hasta llegar a US$ 3.448 millones en 2035, relegado al tercer lugar.
La plata seguirá un patrón similar: de US$ 785 millones en 2025 caerá hasta un piso de USD 564 millones en 2030, para luego recuperarse fuertemente hasta los US$ 2.597 millones en 2035, en cuarto lugar del ranking.
El informe explica que la declinación de ambos metales responde al agotamiento productivo de los yacimientos que hoy los producen de manera primaria, mientras que la producción secundaria de oro y plata de los futuros proyectos cupríferos —Vicuña, El Pachón, Los Azules, entre otros— compensará solo parcialmente esa merma.
Inversiones necesarias: un piso de USD 57.000 millones
Para que estas exportaciones se concreten, el informe estima que las empresas controlantes deberán realizar inversiones de capital (capex) por un piso de USD 57.000 millones. La distribución por mineral es la siguiente:
Cobre: US$ 41.190 millones (9 proyectos, entre nuevos desarrollos y ampliaciones)
Litio: US$ 14.046 millones (12 proyectos)
Plata: US$ 544 millones (1 proyecto)
Oro: US$ 231 millones (2 proyectos)
Estos montos podrían ingresar al país a través de inversión extranjera directa (IED) o préstamos financieros registrados en el balance cambiario del Banco Central.
Cuánto quedaría en el país
El informe también dimensiona el impacto económico de estas exportaciones para 2035, tomando como referencia la metodología de Schteingart y Maito (2022) sobre la Encuesta Nacional a Grandes Empresas (ENGE) del INDEC.
De los US$ 36.250 millones proyectados para exportar en 2035, entre US$ 24.288 y US$ 31.610 millones podrían quedar dentro de las fronteras nacionales (entre el 67% y el 80% del total), mientras que un piso de US$ 4.676 millones —el 12,9% del ingreso neto disponible— sería pasible de remisión al exterior, según la estrategia de negocios de cada empresa.
El 67% de las ventas remuneraría a proveedores nacionales de bienes y servicios (US$ 10.803 millones), a trabajadores mediante salarios y contribuciones (US$ 5.510 millones) y al Estado a través de impuesto a las ganancias, impuestos a la producción, regalías y fideicomisos (US$ 4.133 millones).