Remarcó que producir más cobre exigirá optimizar con rigor el consumo de agua y energía en todas las plantas concentradoras.
El presidente del VII Congreso Internacional de Flotación de Minerales advirtió que la mayor complejidad y las menores leyes de los yacimientos exigen potenciar la eficiencia operacional, la recuperación de recursos y la innovación tecnológica.
La creciente demanda mundial de cobre, impulsada de forma directa por los requerimientos globales de la transición energética, expone a la industria minera a desafíos operativos sin precedentes marcados por yacimientos cada vez más complejos, leyes de mineral decrecientes y una marcada variabilidad mineralógica. Frente a este escenario, las operaciones se ven obligadas a fortalecer sus procesos para incrementar de manera sostenida la recuperación de metales y optimizar el uso eficiente de recursos críticos como el agua y la energía.
Así lo señaló Karim Batallanos, gerente general de Compañía Minera Antapaccay – Glencore y presidente del VII Congreso Internacional de Flotación de Minerales (Flotación 2026), quien subrayó que estas complejidades tendrán un impacto directo sobre la competitividad de la minería en los próximos años. “El mundo necesita cada vez más cobre para impulsar la transición energética, pero producirlo será cada vez más desafiante. Por eso debemos desarrollar procesos que permitan recuperar más mineral, optimizar el consumo de agua y energía y responder mejor a la creciente complejidad de los yacimientos”, afirmó el ejecutivo.
Minerales complejos y la importancia de la gestión integrada
De acuerdo con el análisis de Batallanos, las plantas concentradoras operan actualmente bajo condiciones marcadamente más exigentes debido a la caída en las leyes de mineral y la alta variabilidad. Esta realidad operativa demanda una extrema precisión y la capacidad constante de anticiparse a los cambios en el comportamiento de los insumos procesados.
Para responder a este panorama, la industria cuenta con herramientas avanzadas como la analítica de datos, la automatización, los sistemas de control y la inteligencia artificial. Sin embargo, el presidente del congreso remarcó que la tecnología por sí sola no basta, sino que debe complementarse con experiencia, rigor técnico y disciplina operacional: “El primer aspecto es conocer muy bien el mineral que estamos procesando. Esa información permite anticipar comportamientos y ajustar la operación antes de que aparezcan desviaciones importantes”, explicó. Asimismo, recalcó que los mejores resultados surgen de una coordinación permanente y transversal entre las áreas de geología, mina, mantenimiento y operaciones, gestionando de forma integrada toda la cadena de valor, desde la extracción hasta la disposición de relaves.
Recuperación, eficiencia y el valor de la minería peruana
Para Batallanos, variables operativas como la recuperación de metales, el control de arcillas y los modelos de producción de cobre han dejado de ser meros retos técnicos para transformarse en factores estratégicos determinantes que garantizan la sostenibilidad a largo plazo. “Estos temas ya no son solo desafíos técnicos; son factores estratégicos para garantizar la sostenibilidad y competitividad de nuestras operaciones”, enfatizó, abogando por convertir las dificultades operacionales en oportunidades de mejora continua.
Finalmente, el ejecutivo destacó la sólida experiencia acumulada por las operaciones mineras peruanas, considerándolas un activo de enorme valor para la industria regional. En ese sentido, resaltó que el Perú cuenta con operaciones de clase mundial y con profesionales altamente calificados, preparados para desarrollar soluciones tecnológicas avanzadas ante minerales complejos y mantener de forma consistente los más altos estándares internacionales de eficiencia y seguridad operativa.