Un yacimiento de cobre tipo demanda un CAPEX seis veces mayor que uno de litio y llega a movilizar hasta 9.000 trabajadores en su pico de construcción. CAEM, UIA y BID modelizaron ambos casos para dimensionar oportunidades para la industria nacional.
Con el objetivo de dimensionar los volúmenes de compra que generará la expansión minera, el estudio de CAEM, UIA y BID construyó dos proyectos modelo: uno de litio en salmuera con tecnología evaporítica de 20.000 toneladas anuales de LCE, y uno de cobre porfídico a cielo abierto con una producción de 1.000.000 de toneladas anuales de concentrado.
Los números muestran una brecha considerable entre ambos minerales. El proyecto de litio requiere una inversión inicial de entre USD 500 y 600 millones, una demanda energética de 13 MW y entre 300 y 400 empleos en su etapa operativa. El de cobre, en cambio, demanda entre USD 3.000 y 4.000 millones de CAPEX, 240 MW de potencia conectada y entre 800 y 1.000 trabajadores en operación.
La brecha se profundiza en la etapa de construcción: mientras el litio moviliza entre 1.000 y 1.500 personas en su pico, un proyecto de cobre puede llegar a las 9.000 personas empleadas simultáneamente.
Litio: una lógica más química que minera
El informe señala que la producción de litio a partir de salmueras se asemeja más a un proceso de la industria química que a la minería metalífera tradicional. La etapa de construcción demanda movimiento de suelos por 3,4 millones de m³ en promedio, hormigón por hasta 35.000 m³, acero estructural por 3.500 toneladas, y hasta 250 km de tuberías y 11,25 millones de m² de geomembranas.
En la operación, el consumo de reactivos químicos es el rubro central: unas 42.000 toneladas anuales de soda ash y 120.000 toneladas de cal en promedio, además de un consumo energético de hasta 30 MW y 6 millones de litros anuales de diésel.
Cobre: la escala como sello distintivo
El proyecto modelo de cobre reúne grandes paquetes de equipos móviles y de proceso: perforadoras, palas eléctricas o hidráulicas, camiones de extracción de más de 300 toneladas, chancadores, molinos SAG y de bolas, y sistemas de flotación. La construcción demanda unos 220.000 m³ de hormigón y más de 68.000 toneladas de acero estructural en su pico, además de campamentos para unos 8.000 trabajadores.
En operación, el consumo se dispara: más de 320 MW de potencia eléctrica instalada, hasta 100 millones de litros anuales de diésel, y hasta 50.000 toneladas anuales de explosivos y agentes de voladura, con un OPEX promedio proyectado en USD 3.000 millones anuales para los seis proyectos más avanzados.
Proyección agregada
Al proyectar ambos modelos sobre el cronograma real de proyectos, el estudio estima que la demanda de litio en construcción será constante hasta 2033, con picos entre 2028 y 2030, mientras que la de cobre se concentrará entre 2026 y 2037, con el máximo entre 2028 y 2029. En esos años, la ingeniería para los proyectos de cobre demandaría hasta 1,8 millones de horas-hombre anuales.