El estudio de CAEM, UIA y BID revela que las empresas mineras priorizan confiabilidad y tecnologías validadas por encima del precio en los equipos críticos, mientras que reservan la variable de costos para materiales de obra y servicios generales.
El capítulo del informe dedicado a los procesos de compra de las empresas mineras describe una reconfiguración organizacional del sector: la minería moderna concentra su foco en la producción y terceriza de manera creciente la adquisición de insumos, equipos y servicios en proveedores especializados.
Durante la etapa de construcción, donde los desvíos de cronograma implican costos financieros elevados —los proyectos se financian mayormente con endeudamiento—, las empresas mineras y sus contratistas EPC/EPCM priorizan la confiabilidad y las tecnologías validadas por encima del precio para los equipos críticos, que suelen adquirirse mediante acuerdos globales con fabricantes originales (OEMs).
En cambio, materiales de obra, estructuras, hormigón y servicios generales se gestionan bajo criterios más transaccionales, donde el precio adquiere mayor peso relativo.
Durante la operación, en tanto, el foco pasa a la reducción de costos operativos, dado que los precios de los productos mineros se definen en mercados globales sobre los que las productoras no tienen injerencia.
Los criterios de evaluación
El estudio detalla los principales criterios que las mineras utilizan para evaluar proveedores: aspectos técnicos, calidad, situación financiera, cumplimiento en entregas, gestión medioambiental, seguridad y salud, y perfil comercial. La acreditación de capacidades técnicas, trayectoria y expertise sectorial resultan determinantes para la elegibilidad.
El sistema de "anillos geográficos"
Un hallazgo central del capítulo es la lógica de los tres "anillos geográficos" que estructuran las compras mineras en la Argentina:
Primer anillo: el área de influencia directa del proyecto y sus comunidades. Es el más crítico para la legitimidad social, y las mineras suelen tolerar costos superiores para incluir proveedores locales, con enfoques de "desarrollo conjunto".
Segundo anillo: el resto de la provincia, donde suele haber entramados de oferentes derivados de la propia actividad minera y normativas de "compre provincial".
Tercer anillo: el resto de la Argentina, cuya participación se ve limitada por esas mismas normativas provinciales, que impulsan la conformación de UTEs con empresas locales para acceder a la "localía" —un mecanismo que, según el informe, introduce distorsiones económicas y encarece las operaciones de proveedores con capacidad técnica y escala suficiente.
Riesgo de fragmentación
El documento advierte sobre un riesgo concreto: que la adopción generalizada de regímenes de compre provincial, en lugar de fortalecer una red integrada de abastecimiento nacional, termine generando competencia desleal entre proveedores según su ubicación, afectando la eficiencia global de la cadena de valor minera local.
Digitalización de las compras
Las compras mayores a USD 1 millón se gestionan mayoritariamente a través de plataformas como Ariba (integrada a SAP), mientras que los montos menores se canalizan por vías más ágiles. El informe destaca además la profesionalización del proceso de onboarding de proveedores, con registro vía códigos QR en reuniones comunitarias y envío de carpetas técnicas a las áreas de abastecimiento.