CAEM, UIA y BID relevaron capacidades en metalmecánica, autopartes, química, maquinaria agrícola y electrónica que podrían integrarse a la cadena de valor minera, aunque persisten brechas críticas en equipos de mayor porte tecnológico.
El capítulo 5 del estudio "Proveedores Mineros en Argentina" pone el foco en la capacidad de la industria nacional para abastecer a la minería. El punto de partida es una fortaleza estructural: la Argentina posee un sistema industrial más diversificado que el promedio regional —solo detrás de México y Brasil—, con más del 18% del valor agregado bruto (VAB) en 2024, cerca de 55.000 empresas industriales y más de 1,2 millones de puestos de trabajo asalariados.
El antecedente del oil & gas
El informe destaca que la trayectoria nacional en petróleo y gas —donde operan 37 grandes compañías que compran a 9.957 empresas, más del 80% pymes— funcionó como una referencia tecnológica y organizacional clave para la minería, en rubros como piping, válvulas y bombas especiales, tableros de control y cumplimiento de normas de calidad como la calificación de soldaduras.
Sectores con potencial identificado
El estudio enumera los complejos productivos con mayor proyección para integrarse a la cadena minera:
Metalmecánica y bienes de capital: estructuras, tolvas, pasarelas, cintas transportadoras y subconjuntos mecanizados.
Automotriz-autopartista: vehículos de apoyo, adaptaciones para uso minero y subconjuntos de transmisión heavy-duty.
Maquinaria agrícola: auxiliares mineros como carros, tolvas y racks, aprovechando la proximidad tecnológica.
Eléctrico-electrónico: tableros, celdas de media tensión, transformadores e instrumentación de proceso.
Químico y petroquímico: reactivos de precipitación y tratamiento de salmueras.
Servicios ambientales, agua y gestión de residuos, logística especializada, laboratorios y software industrial.
Qué mostró el relevamiento territorial
El mapeo, realizado junto al Departamento Minero de la UIA y cámaras provinciales, identificó oferta consolidada en topografía, geología e hidrología (con presencia en San Juan, Jujuy y Salta), aunque con equipamiento de alta tecnología —drones, estaciones totales, magnetómetros— de origen importado.
En la etapa de construcción se destacó la fabricación de estructuras metálicas y cableado eléctrico, concentrada en la región centro (Buenos Aires y Santa Fe), y la instalación de módulos habitacionales, con oferentes tanto en provincias mineras como fuera de ellas.
Las brechas más marcadas
El relevamiento no encontró fabricantes locales de maquinaria pesada crítica —camiones de extracción, motoniveladoras, excavadoras, molinos SAG, chancadores ni palas hidráulicas—, que siguen siendo de origen extranjero. Tampoco se hallaron fabricantes de explosivos, aunque sí se identificaron al menos dos empresas de ese rubro y una compañía proveedora de servicios de voladura.
En el caso del litio, se identificaron fabricantes de baldes y roscas transportadoras, reactores químicos y una única empresa productora de geomembranas y geotextiles, radicada en San Juan.
Asimismo, se detectaron capacidades bien desarrolladas para revestimientos antidesgaste, bolas de acero para molienda y mangueras industriales, en su mayoría provenientes del complejo agroindustrial de la región centro.