La Encuesta de Dotación y Género 2026 de Cochilco abarcó a 25 empresas que representan el 99% de la producción nacional de cobre
Según el último informe de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) basado en la Encuesta de Dotación y Género 2026, el sector superó la meta prevista para 2030, aunque persisten marcadas brechas en la mediana minería, la cadena contratista y las áreas operativas de faena.
La industria del cobre en Chile continúa transformando sus estructuras laborales. De acuerdo con el reporte oficial presentado por Cochilco, la participación de las mujeres en la dotación propia de la gran y mediana minería escaló hasta el 21,7% al cierre de 2025. Este indicador sitúa al país en una posición destacada frente a otras jurisdicciones mineras globales, superando además el umbral del 20% fijado originalmente para el año 2030 en la Política Nacional Minera 2050.
No obstante, el estudio advierte sobre la heterogeneidad interna del sector. Mientras la gran minería de carácter mandante exhibe un 23,1% de representación femenina propia, la mediana minería se repliega hasta el 12,1%. Una asimetría similar se constata al evaluar el régimen de contratación: la dotación contratista -que agrupa al 73,5% del empleo sectorial- registra una participación de mujeres del 12,9%, evidenciando que los avances corporativos todavía deben irradiarse con mayor fuerza hacia toda la cadena de proveedores.
Radiografía territorial, etaria y funcional
El levantamiento de información, que contempló a 25 empresas representativas del 99% de la producción cuprífera nacional, detalla que el empleo femenino se concentra de manera diferenciada según el tipo de funciones. En los centros corporativos y casas matrices ubicados principalmente en centros urbanos, las mujeres alcanzan el 41,3% de la dotación; en contraparte, la presencia femenina en las faenas operativas ubicadas en terreno desciende al 14,9%.
En el plano generacional, el informe subraya que el proceso de incorporación es relativamente reciente: el 83,3% de las trabajadoras posee una antigüedad menor a cinco años en las empresas, concentrándose fuertemente en los tramos etarios de 18 a 40 años. Asimismo, un aspecto distintivo de la fuerza laboral femenina es su mayor nivel de especialización formal, ya que el 53,7% cuenta con estudios técnicos, profesionales o de postgrado.
Desafíos hacia la inclusión efectiva
En materia de liderazgo, la representación de mujeres en altos cargos (directoras, gerentes, subgerentes y jefaturas de área) se ubicó en el 14,6%. Si bien los niveles directivos más altos -como directorios y gerencias- anotaron un avance al tocar el 22%, los segmentos intermedios se mantienen estancados en torno al 14%, evidenciando que la valla pendiente ya no es solo atraer talento, sino retenerlo y acelerar su movilidad interna.
Finalmente, en cuanto a la adopción de políticas internas, el estudio confirma una cobertura universal del 100% en canales formales de denuncia contra el acoso laboral o sexual. Sin embargo, se identificaron rezagos en la implementación de normativas de certificación en igualdad de género (como la norma NCh 3262) y en planes específicos de retención, concluyendo que la nueva etapa de la minería chilena exige consolidar trayectorias sostenibles en todos los eslabones productivos.