Lucero apunta a fuentes de agua dulce alternativas a la desalinización para abastecer a la minería cordillerana
El secretario de Minería reconoció una "negligencia histórica" en el manejo del recurso hídrico argentino y adelantó que trabaja junto al Instituto Nacional del Agua en esquemas de intercambio con la actividad agrícola para evitar depender exclusivamente de plantas desalinizadoras, de altísimo costo.
Lucero enmarcó su diagnóstico sobre el agua en el trabajo que impulsó desde el Gobierno para llevar al Congreso la modificación de la Ley de Glaciares, aprobada en abril. Según relató, el proceso lo llevó a estudiar en profundidad la gestión hídrica del país y a dialogar con especialistas del sector para desmentir la idea de que la minería "se lleva toda el agua" de una zona.
"Los glaciares son escasísimamente una fuente de agua, pero es cierto que la minería va a ocurrir en zonas hídricamente estresadas."
El funcionario sostuvo que la Argentina, "como país", ha sido "muy negligente" en el manejo de su recurso hídrico durante décadas —sin atribuir responsabilidad a ningún gobierno en particular— y describió una realidad dual: regiones con excedente de agua, donde incluso hay pérdidas agrícolas por inundaciones, y regiones donde el agua escasea y además es mal utilizada.
El espejo chileno y el costo de la desalinización
Lucero citó el caso de Chile, que desde hace años resolvió el abastecimiento hídrico de su minería con agua desalinizada, invirtiendo "billones de dólares" en plantas de desalinización. Para algunas operaciones argentinas, dijo, esa puede ser una solución válida, pero cuestionó que el país no explore antes otras alternativas, dado el costo de esa tecnología.
"Es carísimo llevar esas plantas a 3.000 metros de altura, porque requiere un montón de energía. Entonces esa agua para llevarla a las minas es muy cara."
La alternativa: swaps de agua con el agro y tratamiento de efluentes
El funcionario adelantó que la Secretaría trabaja "intensamente" con la Subsecretaría de Recursos Hídricos y el Instituto Nacional del Agua (INA) para identificar al menos cuatro fuentes alternativas de agua dulce que podrían derivarse a la región de Cuyo. La lógica propuesta es un esquema de intercambio ("swap") con otras actividades productivas: liberar agua de deshielo de la cordillera para uso minero, mientras la agricultura se abastece de otras fuentes, incluidas plantas de tratamiento de efluentes.
Lucero señaló que Chile evalúa en paralelo una solución similar, y remarcó que mejorar la gestión del recurso hídrico no solo beneficiará a la minería, sino "principalmente" a otros sectores productivos del país. "Es una deuda que tenemos con nosotros mismos desde hace mucho tiempo."