El secretario de Minería detalló ante el Forbes Mining Summit el salto de capacidad instalada de litio desde 2023, la cartera de proyectos cupríferos concentrada en San Juan y las metas de producción hacia 2035, en el marco de lo que definió como "el mejor momento" del sector.
Lucero indicó que la capacidad instalada de litio creció 170% en los últimos dos años y medio: de tres operaciones a fines de 2023, la Argentina pasó a siete en la actualidad, aunque no todas trabajan aún a full capacidad por estar en proceso de ramp up. El funcionario proyectó que el país podría ubicarse entre los principales productores mundiales, con unas 650.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) por año hacia 2035.
"Tenemos razonables expectativas de estar entre los principales productores del mundo."
Sobre los precios, recordó que la tonelada de litio llegó a cotizar cerca de US$ 80.000 y luego cayó a valores cercanos a los US$ 20.000-22.000, un nivel que —según Lucero— probablemente se mantenga estable en los próximos años, lo cual calificó como positivo para el desarrollo de mercado de largo plazo del mineral.
El funcionario definió al cobre como "la gran esperanza" de la minería argentina. La cartera nacional incluye entre seis y siete proyectos de clase mundial, que demandarían una inversión de capital de entre US$ 20.000 y 25.000 millones.
Con ese desarrollo, Lucero proyectó que la Argentina podría convertirse en el tercer productor cuprífero de la región, detrás de Chile y Perú, con alrededor de 1,5 millones de toneladas anuales dentro de nueve años.
"El sector dialoga mucho (...) lo que transmito no es solamente nuestra impresión de la Secretaría de Minería, sino la de todo el sistema."
El funcionario sumó que la Argentina también es un productor relevante de oro y plata, actividad que se beneficia del actual ciclo de precios altos de ambos metales.
Lucero volvió a poner el eje en los factores estructurales: la apertura de la administración de Javier Milei a la inversión extranjera, la estabilización macroeconómica y el RIGI, que —dijo— redujo la carga tributaria a un nivel competitivo frente a Chile y Perú, especialmente en cobre. A eso sumó el impulso de la electromovilidad, que vuelve estratégicos al litio y al cobre.