Explicó que la extracción requiere trabajo diario, métodos eficientes y un ecosistema industrial debidamente sincronizado.
Al disertar en el panel central del 10° Foro PYMES Italia–América Latina, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, profundizó en los ejes estructurales que demanda el desarrollo de Vaca Muerta, alejando la idea de un crecimiento mágico y enfatizando la necesidad de construir una red industrial sólida.
Ante referentes industriales y autoridades de ambas regiones, el mandatario subrayó que la riqueza del subsuelo representa una condición necesaria pero insuficiente si no se la acompaña con método, eficiencia y sincronización colectiva. “Muchos hablan de Vaca Muerta y piensan que es una lámpara de Aladino que se frota y sale riqueza. En realidad, Vaca Muerta requiere mucha sinergia, mucha sincronización, un ecosistema armado que lo pueda elevar, como lo estamos logrando entre todos”, afirmó Figueroa, detallando que la explotación de esta roca de primera clase mundial exige trabajar diariamente bajo estrictos parámetros industriales.
El paradigma de la abundancia y la proyección internacional
El mandatario puso el foco en las oportunidades de exportación que se abren para el país, destacando la importancia de afianzar lazos comerciales con Europa a través de la vinculación con Italia. Según explicó, la capacidad de abastecer al mercado externo con gas y petróleo consolida un horizonte productivo inédito que trasciende las fronteras provinciales.
Articulación y desafío generacional
Para que el potencial energético se traduzca en desarrollo sostenido, Figueroa remarcó que la sinergia entre el sector público y el privado es vital: “La empresa sola no puede hacer nada, el Estado solo no puede hacer nada, pero sí, el Estado nacional, el Estado provincial, los municipios, cada uno ha hecho lo que tenía que hacer”, valoró, añadiendo que la planificación debe garantizar la sustentabilidad ambiental y social.
Finalmente, el Gobernador catalogó el proceso actual no como un asunto sectorial o partidario, sino como “la última gran oportunidad que va a tener Neuquén de transformar su economía, pero viene de la mano también la última gran oportunidad de sacar adelante la Argentina”.