Rio Tinto fija en US$30.000 por tonelada el techo de intensidad de capital para nuevos proyectos de litio
Luciano Mancuso, Gerente General de Operaciones Argentina de Río Tinto Litio, repasó en el Forbes Mining Summit los 30 años de historia del proyecto Fénix, el estado de avance de Rincón —con arranque de producción previsto para el primer trimestre de 2028— y los parámetros de capital, tiempo y costo que la compañía exige para destrabar nuevas inversiones en el país
Con más de tres décadas de trayectoria en la industria del litio, Luciano Mancuso, Gerente General de Operaciones Argentina en Rio Tinto Litio, brindó un panorama detallado sobre el desarrollo histórico y las perspectivas de crecimiento de la compañía en el país durante su participación en el Forbes Mining Summit.
Los orígenes: de FMC a RIo Tinto Litio
Mancuso se sumó a FMC —la compañía que dio origen a lo que hoy es Rio Tinto Litio— en 1996, al equipo que un año después puso en marcha el proyecto Fénix, en el Salar del Hombre Muerto, Catamarca. En 1997 comenzó la producción de carbonato de litio y, en 1998, se inauguró la planta de cloruro de litio ubicada en Güemes, provincia de Salta.
"El proyecto Fénix fue el primer proyecto de litio del país, y el primero en el mundo en utilizar tecnología de extracción directa de litio, que ahora está un poco más de moda, pero bajo el radar trabajamos con esa tecnología desde hace 30 años", Luciano Mancuso, Rio Tinto Litio
El ejecutivo destacó que la compañía continúa utilizando el mismo tipo de resina de absorción selectiva de litio con la que arrancó, aunque con evoluciones tecnológicas, pese a que hoy existen alternativas comerciales disponibles en el mercado.
De un nicho industrial a la electromovilidad y el almacenamiento energético
Mancuso trazó un contraste entre el mercado de litio de hace treinta años —chico, concentrado en Occidente, sin electromovilidad ni autos eléctricos, traccionado por la industria cerámica, del vidrio, las grasas y, en menor medida, la industria bélica como resabio de la Guerra Fría— y el mercado actual, mucho más grande, dominado por China y con las baterías de litio explicando la porción mayoritaria de la demanda.
Según el ejecutivo, el nuevo driver de crecimiento son los sistemas de almacenamiento de energía estacionarios, impulsados por la demanda de data centers y de energías renovables, a lo que se sumará en el futuro la demanda de baterías para robots.
El portfolio argentino: cuatro recursos, cinco plantas
Río Tinto Litio, que integra —junto con cobre y mineral de hierro— uno de los tres grandes negocios del grupo Río Tinto, tiene en Argentina un peso relativo "muy, muy grande" dentro de su cartera global de proyectos. La compañía opera actualmente cuatro recursos en cinco instalaciones industriales:
Fénix (Salar del Hombre Muerto, Catamarca), con la planta de cloruro de litio en Güemes, Salta.
Sal de Vida, en la subcuenca oriental del Salar del Hombre Muerto, con tecnología de evaporación convencional.
Salar de Olaroz (Jujuy), con dos líneas de producción.
Rincón (Salta), el proyecto insignia de la compañía, actualmente en construcción.
Mancuso precisó que la empresa está en pleno ramp up de la segunda línea de expansión de Fénix y del proyecto Sal de Vida, mientras avanza la construcción de Rincón, cuyo inicio de producción está previsto para el primer trimestre de 2028.
Extracción directa vs. evaporación convencional
El ejecutivo explicó las diferencias entre las dos tecnologías que utiliza la compañía para acondicionar la salmuera —que contiene litio como impureza y no puede alimentar directamente una planta de carbonato—: el sistema de evaporación convencional, que requiere al menos 12 meses desde la extracción del pozo hasta que la salmuera está en condiciones de procesarse, y la extracción directa por absorción selectiva, donde ese proceso de purificación ocurre en cuestión de horas mediante un lecho de resina que captura selectivamente el litio.
"La resina es como la fórmula de la Coca-Cola", Luciano Mancuso
Competitividad de costos, el imperativo del negocio
Consultado sobre los desafíos de competitividad, Mancuso fue categórico: las operaciones sudamericanas deben ubicarse siempre en el cuartil inferior de la curva de costos globales, para no quedar fuera del mercado cuando el ciclo de precios cae. El concepto que engloba esta estrategia es lo que la compañía denomina "excelencia operativa": gestión de la seguridad, la calidad, la confiabilidad, la sustentabilidad y las eficiencias, aprovechando la ventaja de operar cuatro plantas en distintos estados de madurez para transferir conocimiento y estandarizar mejores prácticas.
Infraestructura y talento, los recursos escasos
El ejecutivo planteó que operar en la industria del litio implica gestionar recursos escasos: agua, infraestructura y personas. Señaló que, hasta ahora, las empresas del sector resolvieron sus necesidades de infraestructura logística y energética de manera individual —mantenimiento de caminos, aviones propios, gasoductos, conexiones a la red eléctrica—, pero que para crecer al ritmo que exige el mercado global esas soluciones aisladas ya no resultan viables en términos de capital.
"Uno necesita sociedades estratégicas entre mineras, y entre mineras y gobierno, con privados dispuestos a invertir, porque estamos hablando de grandes obras de infraestructura", afirmó Mancuso
En materia de talento, remarcó la responsabilidad de las empresas de cerrar la brecha de conocimiento técnico en las zonas de operación, invirtiendo en capacitación en aula y en planta ante la escasez de escuelas técnicas en esas regiones, además de la necesidad de trabajar en la atracción y retención de profesionales mediante mejoras en la calidad de vida laboral y las oportunidades de desarrollo.
Los tres parámetros que definen la próxima ola de inversiones
Mancuso adelantó que Río Tinto destina globalmente más de US$1.000 millones anuales al negocio de litio, con una porción significativa de esos fondos proyectada para Argentina el año próximo, en un contexto de competencia interna por capital frente a los negocios de cobre y mineral de hierro del grupo. Para viabilizar nuevos proyectos de crecimiento, el negocio de litio definió tres parámetros clave:
1- Intensidad de capital: el benchmark que hace atractivo un proyecto es de US$30.000 por tonelada de capacidad instalada de carbonato de litio.
2- Tiempo de ejecución: el objetivo es de 30 meses desde la aprobación de la inversión hasta el inicio de producción.
3- Competitividad en costos: ubicarse en la parte más baja de la curva de costos global.
"Si encontramos el modelo de ejecución de proyectos que nos permita cumplir con esos parámetros, somos optimistas de que van a venir más inversiones. Ese es nuestro trabajo: maximizar el crecimiento en Argentina", concluyó Mancuso.