Chile aportó cerca del 23% de la producción mundial de concentrados en 2025, manteniendo el primer lugar del ranking
Un informe de Cochilco advierte que la producción de cobre fundido chileno cayó a su nivel más bajo en la serie histórica y que el país utiliza apenas el 60% de su capacidad instalada de tratamiento. China concentra ya casi la mitad de la fundición mundial y dos tercios de los concentrados chilenos tienen como destino ese país. Los cargos de tratamiento y refinación (TC/RC) tocaron mínimos históricos negativos.
La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) publicó su reporte "Mercado de Concentrados e Industria de Fundiciones 2026", un diagnóstico que combina buenas y malas noticias para la industria chilena: el país sigue siendo el mayor productor mundial de concentrados de cobre, pero pierde protagonismo sistemáticamente en las etapas de fundición y refinación, justo cuando el negocio de procesar concentrados atraviesa una de sus peores crisis de rentabilidad en años.
Liderazgo que se erosiona
Chile aportó cerca del 23% de la producción mundial de concentrados en 2025, manteniendo el primer lugar del ranking, aunque con una participación que retrocedió desde el 24-26% que supo tener en años previos. El dato de fondo es más preocupante: la producción chilena de cobre mina en 2025 fue inferior a la de 2017 y quedó por debajo incluso del nivel de 2018, mientras que a nivel global el crecimiento del período estuvo motorizado en un 68,8% por la República Democrática del Congo.
En paralelo, la matriz productiva chilena se reconfiguró internamente: la producción de concentrados pasó de representar el 35% del total nacional en 2003 a casi el 64% en 2025, mientras que los cátodos SX-EW —beneficiados antes por la lixiviación de óxidos— cayeron del 40% al 21%, con una proyección de apenas 15% hacia 2034. El agotamiento de los minerales oxidados lixiviables explica buena parte de ese giro.
El dato más duro: la fundición cae a su mínimo histórico
El indicador más contundente del informe es la producción de cobre fundido en Chile, que retrocedió 17,2% en 2025 y tocó el menor nivel de toda la serie desde 1990, ubicando al país en el cuarto lugar del ranking mundial. La participación chilena en la fundición global se derrumbó de 13,3% en 1990 a apenas 4,2% en 2025. En el otro extremo, China concentra hoy casi la mitad (47%) de todo el cobre fundido del planeta, tras haber sido un actor marginal hace tres décadas.
Chile conserva, eso sí, la tercera mayor capacidad de tratamiento de concentrados del mundo y el liderazgo regional en América Latina, con 5,44 millones de toneladas anuales instaladas. El problema es la utilización: el país opera apenas al 60% de esa capacidad, muy por debajo del 83% de China y del 90% que exhibe el primer cuartil de la industria mundial. Para Cochilco, la prioridad inmediata no pasa por sumar nueva capacidad, sino por recuperar continuidad operacional sobre la ya existente.
Concentración comercial: dos tercios a China
La orientación exportadora de los concentrados chilenos también se concentró geográficamente: en 2025, el 67% de los envíos tuvo como destino China, contra una distribución más repartida en 2017. Japón es el segundo destino, con 15%, seguido de India (6%) y Corea del Sur (5%). El fenómeno es inverso en los refinados: allí Estados Unidos se convirtió en el principal comprador (41,9%), en gran parte por la anticipación de aranceles, mientras que la participación china cayó de 44,5% a 23,8% en el mismo período, a medida que el gigante asiático amplió su propia capacidad de fundición y diversificó proveedores hacia el Congo.
Por qué Chile pierde margen frente a China
El informe compara la estructura de costos de ambos países y la brecha es amplia. El costo directo cash de fundición en Chile alcanza los US$280 por tonelada de concentrado tratado, más de cuatro veces los US$58/tms de China y muy por encima del promedio de la industria (US$66/tms). El costo neto —descontando créditos por ácido sulfúrico y energía— se ubica en US$180/tms en Chile, contra un costo prácticamente nulo o negativo en China. Los rubros que más pesan son la mano de obra (US$91/tms versus US$8/tms en China) y los "otros costos" operacionales (US$127/tms versus US$17/tms), reflejo de la menor escala y la baja utilización de las plantas chilenas.
A esto se suma una brecha tecnológica: mientras la industria mundial migró mayoritariamente hacia procesos continuos de fusión-conversión (tecnología Flash, con más de la mitad de la capacidad global), las fundiciones chilenas —Caletones, Potrerillos, Chuquicamata, Altonorte y Chagres— dependen en gran medida de tecnologías batch como el Convertidor Teniente, que dificultan la automatización. Cabe destacar que la modernización de la fundición Hernán Videla Lira optó por tecnología Bottom Blown Furnace, la misma que utiliza buena parte del parque fundidor chino.
TC/RC en terreno negativo: el negocio de fundir, bajo presión
El informe dedica un capítulo entero a la crisis de los cargos de tratamiento y refinación (TC/RC), la principal fuente de ingresos históricos de las fundiciones. El benchmark anual pactado para 2026 quedó en 0 dólares por tonelada, y el mercado spot llegó a un mínimo histórico de -125 dólares por tonelada, señal de una escasez estructural de concentrados que obliga a las fundidoras a pagar, en los hechos, para asegurarse el suministro.
Esa escasez responde a una combinación de factores: menores leyes de mineral, retrasos de proyectos como Grasberg Block Cave (Indonesia) y Kamoa-Kakula (RD Congo), la continuidad de las restricciones operativas en El Teniente tras el estallido de roca de 2025, la prolongada suspensión de Cobre Panamá y el aumento de fundición integrada en países productores como el Congo e Indonesia, que retienen cada vez más concentrado para procesamiento local. Frente a este escenario, el mercado empieza a migrar del tradicional benchmark fijo anual hacia esquemas híbridos indexados al spot, con mecanismos de piso ("floor") como el acuerdo suscripto entre Antofagasta Minerals y un grupo de fundiciones chinas en junio de 2026.
En este contexto de TC/RC exprimidos, el ácido sulfúrico ganó peso como fuente alternativa de ingresos para las fundiciones, algo en lo que Chile cuenta con una ventaja relativa por su cercanía a la industria hidrometalúrgica local.
La mirada a 2041
Cochilco proyecta que la capacidad mundial de fundición podría sumar 8,2 millones de toneladas de cobre fino al año hacia 2041, con Asia liderando el 59% de esa expansión y China e India concentrando casi la mitad de los proyectos. Chile aparece como el cuarto país con mayor capacidad de proyectos nuevos (7% del total) y principal impulsor de la expansión en América del Sur, aunque el reporte es cauto: recomienda evaluar cualquier nueva fundición chilena bajo escenarios de TC/RC cercanos a cero o negativos, y solo si se garantizan alta utilización, tecnología eficiente y contratos de abastecimiento de largo plazo.