El vertiginoso avance de la Inteligencia Artificial (IA) y la expansión acelerada de la capacidad de cómputo están poniendo a prueba la sostenibilidad hídrica global. Un reciente análisis elaborado por la consultora energética Rystad Energy advierte que el consumo directo de agua en centros de datos podría casi triplicarse para el año 2030 si no se implementan medidas drásticas de eficiencia e innovación tecnológica en sus sistemas de refrigeración.
De acuerdo con las estimaciones de Rystad Energy, las instalaciones de almacenamiento y procesamiento de datos consumieron directamente 222.000 millones de litros de agua en 2025 únicamente para tareas de enfriamiento. En un escenario base o con riesgos moderados, esta cifra aumentaría hasta rozar los 644.000 millones de litros anuales en 2030.
Tres escenarios para un recurso crítico
El informe enfatiza que el volumen final dependerá en gran medida del compromiso del sector tecnológico con la sostenibilidad:
Escenario de bajo control: El consumo se dispara a 644.000 millones de litros/año.
Escenario moderado: Con mejoras de eficiencia estándar, la demanda se situaría en torno a los 543.000 millones de litros.
Escenario de mitigación agresiva: Con la adopción masiva de tecnologías de ahorro de agua, el consumo global podría limitarse a 388.000 millones de litros anuales.
Minh Khoi Le, director global de Investigación de Centros de Datos e Hidrógeno de Rystad Energy, señaló que medir el impacto del sector no es sencillo, ya que varía en función de la tecnología de refrigeración utilizada, las condiciones climáticas del lugar y el tipo de medición (agua extraída versus agua consumida netamente).
El desafío de la IA y el Dilema "Agua vs. Energía"
Los servidores dedicados al procesamiento de IA generan considerablemente más calor que los equipos informáticos tradicionales, lo que incrementa las exigencias de refrigeración. Sin embargo, el informe aclara que un mayor volumen de trabajo con IA no se traduce automáticamente en un aumento proporcional del uso de agua.
Tecnologías avanzadas como la refrigeración líquida a nivel de rack disminuyen la carga térmica sobre los sistemas generales de la instalación. Esto facilita la adopción de la refrigeración en seco (dry cooling), un sistema que puede ahorrar aproximadamente 2,15 litros de agua por cada kilovatio-hora (kWh) de carga.
Sin embargo, existe una contrapartida: el consumo energético. La refrigeración en seco reduce el uso de agua directos, pero requiere entre 0,30 y 0,74 kWh de electricidad adicional por unidad de carga.
La huella "invisible" de agua y el estrés hídrico regional
Uno de los puntos clave destacados por Rystad Energy es la huella de agua indirecta. Generar la electricidad que alimenta a los servidores también requiere agua en la mayoría de las matrices energéticas. En países como Estados Unidos, el agua consumida de forma indirecta para generar la energía de un centro de datos puede duplicar el consumo directo que la instalación realiza en el sitio.
Por otro lado, la ubicación geográfica de los nuevos proyectos genera preocupación. Se proyecta que para 2030, el 34% del consumo directo global de agua de los centros de datos se concentrará en regiones que sufren un estrés hídrico elevado o extremadamente elevado. La implementación obligatoria de tecnologías de refrigeración de bajo consumo en estas zonas críticamente secas podría reducir la demanda local hasta en un 45%.
La respuesta de los 'Hyperscalers' y la presión regulatoria
Grandes gigantes tecnológicos como Amazon Web Services (AWS), Google, Microsoft y Meta se han fijado el objetivo de ser "Water Positive" para 2030, lo que significa reponer más agua dulce a las cuencas de la que consumen en sus operaciones mediante proyectos de restauración e ingeniería agrícola.
Asimismo, las métricas de eficiencia de uso del agua (Water-Use Effectiveness o WUE) varían notablemente entre operadores e instalaciones: por ejemplo, los registros directos de AWS fluctúan desde 0,02 litros por kWh en Estocolmo (gracias al clima frío) hasta 2,85 litros por kWh en Yakarta.
A medida que el escrutinio público aumenta, los marcos regulatorios internacionales avanzan. Aunque las exigencias de transparencia y reporte actualmente van más rápido que las normas de rendimiento obligatorio, iniciativas como el paquete de Eficiencia Energética para Centros de Datos que prepara la Comisión Europea marcan el inicio de una era donde el acceso al agua será una variable tan determinante como el acceso a la red eléctrica para la industria digital.