El nuevo informe de Cochilco muestra que el consumo operacional casi no varió frente a 2024, aun con una producción 1,7% menor.
La industria del cobre en Chile consumió 18,21 m³/s de agua operacional en 2025, un aumento de 0,5% respecto de 2024, en un año en que la producción de cobre fino bajó 1,7%, hasta las 5.415 kt. Así surge del informe "Consumo de agua en la industria del cobre en Chile al 2025", elaborado por la Dirección de Estudios y Políticas Públicas de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) y fechado en septiembre de 2026.
Con menos producción y un consumo apenas más alto, la intensidad de uso de agua tuvo, según el organismo, un ligero aumento frente al año anterior.
El análisis se basa en datos de 52 operaciones mineras, correspondientes a 27 empresas estatales y privadas, recopilados mediante la Encuesta Minera de Producción, Agua y Energía (EMPAE). Esa muestra representa el 100% de la producción de cobre fino que Cochilco releva mensualmente de la gran y mediana minería. Quedan fuera del alcance la pequeña minería que vende mineral a poderes de compra y plantas de ENAMI, incluida su etapa de extracción.
Menos extracción, más mar y más reutilización
La extracción operacional total de agua llegó a 22,05 m³/s, un 3,1% menos que en 2024. Cochilco explica la baja principalmente por menores aportes de aguas superficiales, en particular lluvias y escorrentías.
Dentro de esa extracción: El agua de mar alcanzó 8,11 m³/s, con un aumento de 4,6%; El agua continental bajó a 13,94 m³/s, un 7,0% menos; El agua recuperada y recirculada llegó a 58,17 m³/s, un 4,4% más, y se consolidó como la principal fuente de suministro hídrico de la minería del cobre.
Sumando extracciones y reutilización interna, el sistema hídrico del sector movió 80,22 m³/s en 2025, frente a 78,49 m³/s en 2024 (+2,2%). De ese total, el 72,5% fue agua reutilizada, el 17,4% agua continental y el 10,1% agua de mar.
Las salidas de agua operacional sumaron 22,17 m³/s: 18,21 m³/s de consumo y 3,96 m³/s de descargas. El almacenamiento registró una variación de -0,12 m³/s, es decir, una leve disminución del agua almacenada en tranques y estanques.
El organismo concluye que 2025 confirma el avance de la minería del cobre hacia una matriz hídrica menos dependiente de fuentes continentales, sustentada en un mayor uso de agua de mar y en la recirculación. Y sostiene que la eficiencia operacional y la optimización de la gestión hídrica seguirán siendo claves ante la variabilidad climática y la creciente presión sobre los recursos hídricos.