El dinamismo inicial fue apalancado por el proyecto Tía María y obras de optimización en Shougang y Antamina.
La inversión en el sector minero del Perú se encamina a cerrar el año 2026 con un volumen de desembolsos superior a los US$ 8.000 millones, lo que constituiría el nivel más elevado registrado por la industria en los últimos doce años, de acuerdo con proyecciones presentadas por el Instituto Peruano de Economía (IPE).
Durante el primer semestre del año, las empresas mineras ejecutaron un total de US$ 3.300 millones, registrando una expansión del 34% con relación al mismo periodo del año anterior. Este desempeño contrasta con la tasa de crecimiento promedio anual del 1,3% observada entre los ejercicios 2022 y 2025.
El dinamismo inversor se vio sustentado principalmente por la construcción del proyecto cuprífero Tía María (Arequipa), sumado a los trabajos de optimización operativa en los yacimientos de Shougang (Ica) y Antamina (Áncash). Para la segunda mitad del año, el IPE anticipa una aceleración de los flujos de capital apoyada en una mejora de las expectativas empresariales y de las condiciones de financiamiento.
Sostenibilidad del ciclo e impacto de la minería ilegal
Pese al escenario favorable a corto plazo, el centro de estudios advirtió que la sostenibilidad de este ritmo inversor dependerá de la puesta en marcha de nuevas iniciativas de exploración y desarrollo, considerando que los trabajos principales en Tía María concluirán hacia fines de 2027 para dar paso a la fase de explotación.
Entre las principales variables que amenazan la atracción de capitales a largo plazo, el IPE señaló la dilación en los trámites administrativos, la conflictividad social y la expansión de la minería ilegal, fenómeno que generaría exportaciones irregulares de oro por un valor mínimo de US$ 16.000 millones en 2026. Asimismo, citando mediciones del Instituto Fraser, el organismo indicó que el 64% de las firmas del sector percibe a la inseguridad jurídica y ciudadana como un desincentivo relevante para operar en el país.
"Mantener este ritmo de inversión dependerá del inicio oportuno de nuevos proyectos mineros. Es indispensable impulsar la cartera de proyectos, fortalecer la fiscalización ambiental y generar condiciones operativas seguras para consolidar el crecimiento en los próximos años", recalcaron desde el Instituto Peruano de Economía.