La extracción formal de oro cayó 7,3% entre enero y agosto, acumulando 66,9 toneladas según el Minem.
Un escenario paradójico atraviesa la minería de oro en el Perú. Según cifras oficiales del Ministerio de Energía y Minas (Minem), la producción aurífera formal registró un retroceso del 7,3% entre enero y agosto de 2026, alcanzando los 66,9 millones de gramos finos (equivalentes a 66,9 toneladas).
De mantenerse esta trayectoria, el sector anotaría su segundo año consecutivo en terreno negativo, tras la contracción del 0,7% observada durante el ejercicio anterior.
Sin embargo, el comportamiento del comercio exterior muestra una dinámica opuesta. Durante los primeros siete meses del año, las exportaciones de oro sumaron 125,53 toneladas, lo que representa un aumento del 7,7% en volumen respecto al mismo período de 2025. En términos de facturación, la brecha es aún más pronunciada: los envíos reportaron US$ 18.487 millones, un salto del 58,5% en comparación con los US$ 11.663 millones obtenidos en el mismo lapso del año previo, empujados por la cotización internacional del metal.
"Hasta junio de 2026, las exportaciones de oro alcanzaron las 105 toneladas, de las cuales aproximadamente 57 toneladas tendrían un origen ilegal, según estimaciones del instituto", advirtió la economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), Stephani Maita.
Esta discordancia entre la producción declarada en boca de mina y los volúmenes embarcados en los puertos evidencia serias dificultades en los controles de fiscalización, abriendo el debate sobre el impacto de la minería no formal y la necesidad de ajustar las herramientas de seguimiento en la cadena de comercialización.